El jengibre, es uno de esos ingredientes que tiene la capacidad llevar a un nivel superior cualquier plato.

En este caso, combinado con la salsa de soja y rebajado con caldo de pollo, da como resultado una salsa sabrosa y refrescante, capaz de transformar una simple pechuga de pollo en una preparación sorprendente.

Se trata de un plato muy fácil de preparar y que nunca defrauda.

Ingredientes:

8 filetes de pechuga de pollo

1 vaso de caldo de pollo

40 ml de salsa de soja

2 cucharadas de vinagre

1 cucharada de jengibre rallado, o bien, de jengibre seco

1 cucharadita de azúcar

Aceite de oliva virgen extra

Pimienta negra recién molida

Sal

¿Cómo hacer?

Si no lo están, fileteamos las pechugas de pollo, y a continuación las salpimentamos.

En un bol amplio, mezclamos la salsa de soja con el azúcar y el jengibre.

Introducimos el pollo procurando impregnar bien todos los filetes con la salsa, y dejamos marinar 10 minutos.

Escurrimos el exceso de salsa de las pechugas, reservando el marinado sobrante en el bol, y las cocinamos completamente en una sartén con un poco de aceite de oliva, hasta que adquieran un tono dorado por ambos lados. Una vez cocinadas, retiramos las pechugas de la sartén y reservamos.

Incorporamos el caldo y el vinagre al bol con el marinado sobrante, y mezclamos. Añadimos la mezcla a la sartén y reducimos hasta que espese ligeramente.

Vertemos la salsa caliente sobre las pechugas de pollo, y las servimos acompañadas de la guarnición que deseemos. Este plato combina estupendamente con champiñones salteados, cuscús o arroz aromatizado.

Con información de Bon Viveur.