{"id":191211,"date":"2021-02-20T11:45:42","date_gmt":"2021-02-20T15:45:42","guid":{"rendered":"https:\/\/elluchador.info\/web\/?p=191211"},"modified":"2021-02-20T11:33:54","modified_gmt":"2021-02-20T15:33:54","slug":"la-controvertida-y-sorprendente-historia-del-sindrome-de-estocolmo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elluchador.info\/?p=191211","title":{"rendered":"La controvertida y sorprendente historia del s\u00edndrome de Estocolmo"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00abDicen que uno puede congelarse del miedo y yo creo que mi mente se desconect\u00f3. Pavor indescriptible\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed recuerda Kristin Ehnmark el momento m\u00e1s aterrador de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Era el verano de 1973 y ella era una de los cuatro rehenes en el asalto del Kreditbanken, un banco de la plaza Norrmalmstorg de Estocolmo, perpetrado por Jan-Erik Olsson, un delincuente experto en abrir cajas de seguridad y en explosivos de 32 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>En alg\u00fan momento Olsson quiso demostrarle a la polic\u00eda que estaba hablando en serio, as\u00ed que escogi\u00f3 a Sven Safstrom, otro reh\u00e9n, y le dijo \u00ab&#8216;te voy a disparar en la pierna, pero voy a evitar los huesos, para no hacerte tanto da\u00f1o\u00bb, le cuenta Kristin a la BBC.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento crucial, Kristin dijo algo extra\u00f1o: \u00abSven, es s\u00f3lo en la pierna\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 dir\u00eda algo as\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 se puso del lado de un peligroso criminal?<\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente crees tener la respuesta, una compuesta de dos palabras que se unieron tras ese evento hace casi medio siglo, pero cuando se trata del s\u00edndrome de Estocolmo, no todo es tan claro.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos al principio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un 23 de agosto en la capital sueca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era un d\u00eda soleado cuando Kristin, quien entonces ten\u00eda 22 a\u00f1os y trabajaba como esten\u00f3grafa en el Kreditbanken, estaba terminando de escribir una carta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDe repente, o\u00ed disparos y me tir\u00e9 al piso. El asaltante se meti\u00f3 tras el escritorio y apunt\u00e1ndonos nos orden\u00f3 a m\u00ed y dos colegas que nos levant\u00e1ramos\u00bb, le dijo Kristin a la BBC.<\/p>\n\n\n\n<p>El robo se frustr\u00f3 cuando la polic\u00eda lleg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Olsson, quien acababa de escaparse de la c\u00e1rcel, ten\u00eda un plan: usar a los rehenes para huir del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El asaltador exigi\u00f3 dinero, un auto y que le trajeran al banco a un amigo que estaba cumpliendo una condena.<\/p>\n\n\n\n<p>Su nombre era Clark Olofsson y al o\u00edrlo Kristin lo reconoci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo describ\u00edan como &#8216;extremadamente peligroso'\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda 26 a\u00f1os y era uno de los criminales m\u00e1s famosos de Suecia. Robaba bancos, hab\u00eda estado vinculado al asesinato de un polic\u00eda y ya se hab\u00eda escapado de la prisi\u00f3n dos veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Asombrosamente, los negociadores accedieron, trajeron a Olofsson y lo dejaron entrar al banco.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, les dieron el dinero y estacionaron un Ford Mustang azul con el tanque lleno de gasolina listo para que Olsson y Olofsson lo usaran pero le negaron una petici\u00f3n: permitir que se llevaran a algunos de los rehenes con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los delincuentes metieron a los rehenes en la b\u00f3veda. De repente, un polic\u00eda que hab\u00eda entrado pasando desapercibido cerr\u00f3 la puerta, dejando a los 4 rehenes junto con los 2 delincuentes atrapados.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras las autoridades intentaban controlar la situaci\u00f3n, adentro Olsson sent\u00f3 a una de las rehenes frente a la puerta, le amarr\u00f3 una bomba a un pie y apag\u00f3 las luces.<\/p>\n\n\n\n<p>En la oscuridad, lo \u00fanico que romp\u00eda el silencio era el sonido de Olsson mascando pastillas de cafe\u00edna.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de las horas, se empez\u00f3 a poner nervioso y decidi\u00f3 que ten\u00eda que demostrarle a la polic\u00eda que estaba hablando en serio. Fue entonces que se le ocurri\u00f3 dispararle a Sven en la pierna.<\/p>\n\n\n\n<p>Y fue entonces que Kristin empez\u00f3 a comportarse de esa extra\u00f1a manera que ser\u00eda detallada y debatida durante los siguientes 50 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La llamada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA m\u00ed realmente me averg\u00fcenza lo que dije. No soy as\u00ed. Me tom\u00f3 como 10 a\u00f1os hablar del tema\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los otros trataron de convencer a Olsson de que no era buena idea, que no iba a conseguir nada hiriendo a Sven.<\/p>\n\n\n\n<p>Kristin tuvo otra idea peculiar: llam\u00f3 al primer ministro de Suecia Olof Palme.<\/p>\n\n\n\n<p>Se identific\u00f3 con su nombre y como uno de los rehenes del banco. \u00abLa secretaria me dijo que esperara un momento y luego \u00e9l habl\u00f3\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si una conversaci\u00f3n entre un reh\u00e9n y un primer ministro te parece rara, el mundo m\u00e1s tarde se asombrar\u00eda m\u00e1s de lo que ella le dijo. Habl\u00f3 con calidez de sus captores y dijo que confiaba en ellos m\u00e1s que en la polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En la grabaci\u00f3n de la conversaci\u00f3n, se oye a Kristin diciendo que est\u00e1 \u00abmuy decepcionada\u00bb con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCreo que est\u00e1 jugando con nuestras vidas. Conf\u00edo plenamente en Jan y el ladr\u00f3n. No nos han hecho nada. Han sido muy amables. Lo que temo es que la polic\u00eda ataque y nos mate\u201d, Kristin Ehnmark al primer ministro de Suecia<\/p>\n\n\n\n<p>El primer ministro estaba estupefacto, sonaba hasta ofendido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abIntent\u00e9 de todas las maneras posibles de convencerlo de que dejara que dos de nosotros fu\u00e9ramos con Olsson y Olofsson en el auto\u00bb, le cuenta a la BBC.<\/p>\n\n\n\n<p>Palme le respondi\u00f3 que era imposible, que le dijera a los delincuentes que entregaran sus armas; ella le dijo que no lo har\u00edan. Esta conversaci\u00f3n se repiti\u00f3 varias veces hasta que el primer ministro, exasperado, dijo algo que fue borrado de la grabaci\u00f3n de esa conversaci\u00f3n: \u00abPues bien, entonces quiz\u00e1s usted tendr\u00e1 que morir\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Desesperada, Kristin colg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El sitio continu\u00f3 por seis d\u00edas m\u00e1s. Eventualmente, la polic\u00eda tom\u00f3 el banco y, con sus armas listas, le gritaron a los rehenes que salieran primero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abJan nos dijo: &#8216;si salen antes, nos van a matar&#8217;. As\u00ed que les dijimos: &#8216;salgan ustedes primero'\u00bb, recuerda Kristin. Los rehenes estaban protegiendo a quienes los hab\u00edan tenido secuestrados y amenazado sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los delincuentes salieron primero, se detuvieron en la puerta para despedirse de los rehenes -besos para las mujeres y un apret\u00f3n de manos con Sven-. Cuando Kristin sali\u00f3, trat\u00f3 de evitar que la acostaran en una camilla; parec\u00eda m\u00e1s enojada con la polic\u00eda que con los criminales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El s\u00edndrome<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, el negociador principal, el psiquiatra Nils Bejerot, le explic\u00f3 al mundo por qu\u00e9 Kristin hab\u00eda actuado de esa manera. La causa de su conducta irracional, asegur\u00f3, era un s\u00edndrome psiqui\u00e1trico al que llam\u00f3 Norrmalmstorg.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed naci\u00f3 el s\u00edndrome de Estocolmo, que adopt\u00f3 el nombre de la ciudad, no de la plaza sueca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando una persona normal es secuestrada por un delincuente que tiene el poder de matarla, en cuesti\u00f3n de horas, el reh\u00e9n tiene una especie de regresi\u00f3n a emociones infantiles: no puede comer, hablar, ir al ba\u00f1o sin permiso. Hacerlo es un riesgo, as\u00ed que acepta que su captor es quien le da la vida, como lo hizo su madre\u00bb, explicaba despu\u00e9s el psiquiatra Frank Ochberg, quien defini\u00f3 el s\u00edndrome para el FBI y Scotland Yard en la d\u00e9cada de 1970.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, en 1974, Patty Hearst, la heredera de la fortuna una familia due\u00f1a de un peri\u00f3dico californiano, fue secuestrada por militantes revolucionarios. Tras meses en cautiverio, se uni\u00f3 a ellos en un robo. Finalmente fue capturada y en el juicio, sus abogados usaron el s\u00edndrome de Estocolmo para defenderla.<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00edndrome se populariz\u00f3 y desde entonces ha reverberado en las ciencias sociales, no siempre para bien.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antes y despu\u00e9s<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abKristin es una de las mujeres m\u00e1s famosas y menos comprendidas de la psicolog\u00eda\u00bb, declar\u00f3 el psic\u00f3logo Allan Wade, terapeuta e investigador enfocado en problemas de violencia, en conversaci\u00f3n con la BBC.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl s\u00edndrome de Estocolmo forma parte de la familia de conceptos usados para representar personas violadas y oprimidas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tiene ra\u00edces anteriores al caso de Suecia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abB\u00e1sicamente viene de varias l\u00edneas de pensamiento combinadas por Ana Freud en su art\u00edculo de 1940 sobre la identificaci\u00f3n con el agresor\u00bb, se\u00f1ala Wade.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigmund Freud trabaj\u00f3 con ni\u00f1os abusados y Ana, su hija y fundadora del psicoan\u00e1lisis infantil, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que un ni\u00f1o tratado violentamente internalizaba esa violencia y simpatizaba con el agresor. Para ella, se trataba de un mecanismo de defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa idea psicoanal\u00edtica era que cuando la gente est\u00e1 abrumada por el miedo, inconscientemente regresa a una etapa infantil y se empieza a identificar con el agresor, pues es quien les da vida. Ideas relacionadas con estas pueden encontrarse en algunas formas de pensamiento marxista para explicar la raz\u00f3n por la que el proletariado no se levanta contra sus opresores\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos esos casos, son las v\u00edctimas las que est\u00e1n actuando irracionalmente en contra de sus intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>La versi\u00f3n remozada de estas teor\u00edas, el s\u00edndrome de Estocolmo, se filtr\u00f3 en a\u00fan m\u00e1s campos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1990 se convirti\u00f3 en una forma de explicar la conducta no s\u00f3lo de rehenes o el proletariado, sino de las v\u00edctimas de abuso dom\u00e9stico, que no quieren o pueden dejar a sus agresores.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que ha sido vehementemente rechazado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara quienes no entend\u00edan por qu\u00e9 una mujer no actuaba como pensaban que deber\u00eda hacerlo y ten\u00edan una comprensi\u00f3n muy limitada sobre el abuso dom\u00e9stico, fue una manera f\u00e1cil de explicar una situaci\u00f3n incre\u00edblemente compleja que puede tener m\u00faltiples y calidosc\u00f3picas razones\u00bb, dice Jess Hill, autora del premiado libro \u00abMira lo que me hiciste hacer\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn una relaci\u00f3n \u00edntima, que es muy distinta a una situaci\u00f3n de secuestro con un extra\u00f1o, la idea del s\u00edndrome de Estocolmo es absurda. Hay principios de apego en juego. Est\u00e1 el hecho de que el momento de la partida es el m\u00e1s peligroso. Usualmente dependen econ\u00f3micamente de sus agresores&#8230; hay mucha gimnasia mental que a menudo resulta en que las mujeres concluyen que no tienen otra opci\u00f3n m\u00e1s que quedarse\u00bb, opina Hill.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDeber\u00eda entonces evocarse s\u00edndrome de Estocolmo s\u00f3lo al tratarse de secuestrados por delincuentes?<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera, alegan muchos.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos al verano de 1973 en ese banco sueco.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desde otro punto de vista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHay otra manera de interpretar la historia de Kristin Ehnmark?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLas opciones de la polic\u00eda eran b\u00e1sicamente &#8216;salgan o entraremos a atraparlos&#8217;, y eso, por supuesto, llevaba a consecuencias tr\u00e1gicas: la posible muerte de perpetradores, polic\u00edas y rehenes\u00bb, le explic\u00f3 a la BBC Gary Noesner, exjefe de la Unidad de Negociadores del FBI.<\/p>\n\n\n\n<p>Un estudio publicado dos a\u00f1os despu\u00e9s del incidente en Estocolmo estim\u00f3 el riesgo de muerte de rehenes en un enfrentamiento con la polic\u00eda en un 79%.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que tener en cuenta que, como se\u00f1ala Kristin, los rehenes estaban supremamente atemorizados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo dorm\u00edamos. No sab\u00edamos qu\u00e9 iba a hacer la polic\u00eda. Todo el tiempo trataban de acercarse. Pens\u00e9 que quiz\u00e1s terminar\u00edan haciendo algo que me afectar\u00eda, porque los ladrones se estaban poniendo nerviosos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo d\u00eda del secuestro en el banco, el psic\u00f3logo Bejorot tuvo la idea de traer al hermano de Olsson, quien entr\u00f3 al banco gritando \u00abNo disparen\u00bb. Olsson abri\u00f3 fuego. Resulta que no era su hermano. Cada vez que la polic\u00eda interven\u00eda, aumentaba el riesgo para los rehenes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo es raro que los rehenes sientan que la polic\u00eda es un peligro: si empiezan a disparar, \u00bfvan a morir en el fuego cruzado?\u00bb, se\u00f1ala Noesner.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hab\u00eda pasado casi una semana, el gobierno estaba bajo presi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEse fue el momento en el que taladraron el techo y echaron gas\u00bb, cuenta Kristin. El plan era dormirlos a todos en la b\u00f3veda, entrar y liberar a los rehenes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abJan nos dijo que si estaban usando gas, \u00edbamos a sufrir da\u00f1os cerebrales y como \u00e9l no quer\u00eda que eso pasara, nos iba a matar\u00bb. Les puso sogas en el cuello. \u00abPens\u00e9 que hab\u00eda llegado mi fin\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de los rehenes pend\u00eda de un hilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Olsson y Olofsson se rindieron; Kristin y los otros rehenes sobrevivieron. Pero la polic\u00eda los hab\u00eda encerrado en una b\u00f3veda, les hab\u00eda echado gas mientras ten\u00edan una soga en el cuello, hasta el primer ministro hab\u00eda dicho que quiz\u00e1s tendr\u00edan que morir.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, debido a la forma en la que Kristin se comport\u00f3 durante el episodio fue etiquetada con un desorden psiqui\u00e1trico. Y quien lo hizo fue Bejerot, el responsable de todas las decisiones que produjeron p\u00e1nico entre los rehenes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa quisieron sacar en una camilla y cuando le preguntaron si criticaba las acciones de la polic\u00eda, ella respondi\u00f3 &#8216;s\u00ed, fue peligroso&#8217;. La siguiente persona que entrevistaron fue quien se debi\u00f3 haber sentido criticado, y \u00e9l b\u00e1sicamente dijo: &#8216;no pueden tomarla en serio, tiene s\u00edndrome de Estocolmo'\u00bb, subraya Wade.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara m\u00ed, fue una manera de desestimar lo que hizo para resistir, preservar su dignidad y proteger a los otros rehenes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo incre\u00edble fue que nadie se molest\u00f3 en preguntarle a Kristin su opini\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNinguno de los expertos mundiales en s\u00edndrome de Estocolmo que ganaron mucho dinero hablando del tema jam\u00e1s conversaron con ella. Hablaron sobre ella, sin ella, en vez de darle voz para que articulara su propia experiencia\u00bb, apunta Wade.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSiempre sent\u00ed que hab\u00eda hecho algo malo\u00bb, le dice Kristin a la BBC.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abKristin me dijo que hubiera querido que alguien la hubiera abrazado por un rato muy, muy largo. Eso no sucedi\u00f3. Le asignaron una patolog\u00eda sin respetar la \u00e9tica y hablar con ella\u00bb, denuncia Wade.<\/p>\n\n\n\n<p>En vez de ver la situaci\u00f3n desde la perspectiva de las v\u00edctimas, se asumi\u00f3 como parcialmente su error. El poder estuvo en manos de quienes determinan las explicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, curiosamente, incluso expertos como el abanderado del s\u00edndrome, Frank Ochberg, acept\u00f3 que los casos de s\u00edndrome de Estocolmo son raros.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, no existen criterios de diagn\u00f3stico ampliamente aceptados para identificar el s\u00edndrome, y no se encuentra en ninguno de los dos manuales psiqui\u00e1tricos principales, el Manual diagn\u00f3stico y estad\u00edstico de los trastornos mentales (DSM-5) y la Clasificaci\u00f3n Internacional y Estad\u00edstica de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE).<\/p>\n\n\n\n<p>Para Kristin Ehnmark, \u00abes mierda, si eso se puede decir en la BBC\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYo hice lo que pude para sobrevivir\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>BBC<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDicen que uno puede congelarse del miedo y yo creo que mi mente se desconect\u00f3. 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