{"id":271451,"date":"2025-03-30T17:53:49","date_gmt":"2025-03-30T21:53:49","guid":{"rendered":"https:\/\/elluchador.info\/?p=271451"},"modified":"2025-03-30T17:53:54","modified_gmt":"2025-03-30T21:53:54","slug":"la-obesidad-comienza-en-el-cerebro-apenas-cinco-dias-comiendo-comida-basura-bastan-para-alterar-el-sistema-de-recompensa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elluchador.info\/?p=271451","title":{"rendered":"La obesidad comienza en el cerebro: apenas cinco d\u00edas comiendo comida basura bastan para alterar el sistema de recompensa"},"content":{"rendered":"\n<p>Un\u00a0estudio reciente, publicado en la revista cient\u00edfica\u00a0<em>Nature Metabolism<\/em>\u00a0y liderado por el Centro Alem\u00e1n para la Investigaci\u00f3n de la Diabetes (DZD), el Instituto de Investigaci\u00f3n Helmholtz de M\u00fanich y el Hospital Universitario de Tubinga, ha encontrado que esta epidemia de obesidad podr\u00eda tener su origen en el cerebro, debido la alteraci\u00f3n de la sensibilidad a la insulina a nivel cerebral. Concretamente, seg\u00fan los resultados de la investigaci\u00f3n, apenas cinco d\u00edas ingiriendo comida basura (<em>snacks<\/em>, dulces, refrescos y otros productos ultraprocesados) son suficientes para que los patrones cerebrales de una persona sana pueden verse alterados tanto a nivel de resistencia a la insulina como a nivel del sistema de recompensa, que desempe\u00f1a un papel activo en las elecciones alimentarias.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estudio alem\u00e1n participaron 29 voluntarios, todos ellos hombres y de peso normal, que fueron divididos en dos grupos. El primer grupo sigui\u00f3 con su dieta normal. A\u00a0esa dieta habitual, el segundo grupo tuvo que a\u00f1adirle durante cinco d\u00edas el consumo de 1.500 kcal adicionales en forma de productos altamente procesados y cal\u00f3ricos. Tras esos cinco d\u00edas, los investigadores sometieron a los participantes a un examen que incluy\u00f3 una resonancia magn\u00e9tica del cerebro. En \u00e9l, los del segundo grupo mostraron un notable incremento del contenido graso del h\u00edgado y tambi\u00e9n una alteraci\u00f3n en el \u00e1rea cerebral que controla la sensibilidad a la insulina. Siete d\u00edas despu\u00e9s, habiendo regresado ya todos los participantes a su dieta normal, se repiti\u00f3 el examen. Para sorpresa de los investigadores, los miembros del segundo grupo segu\u00edan mostrando en el cerebro una sensibilidad a la insulina significativamente menor, un efecto que, seg\u00fan los autores del estudio, hasta ahora solo se hab\u00eda observado en personas con obesidad m\u00f3rbida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestros resultados muestran por primera vez que incluso el consumo a corto plazo de alimentos altamente procesados y poco saludables provoca graves cambios en el cerebro de personas sanas y que esto puede considerarse el punto de partida de la obesidad y la diabetes tipo 2. Suponemos que la respuesta de insulina del cerebro se adapta a los cambios a corto plazo en la dieta antes de que se produzca cualquier aumento de peso, lo que promueve\u00a0el desarrollo de la obesidad\u00a0y otras enfermedades posteriores\u201d, apuntaba Stephanie Kullmann, autora principal del estudio, en una nota de prensa emitida por el Hospital Universitario de Tubinga.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a las limitaciones del estudio (pocos participantes, solo hombres, corto periodo de exposici\u00f3n), para Ana Bel\u00e9n Crujeiras, directora del grupo de Epigen\u00f3mica en Endocrinolog\u00eda y Nutrici\u00f3n del Instituto de Investigaci\u00f3n Sanitaria de Santiago (IDIS) y vocal de la junta directiva de la Sociedad Espa\u00f1ola de Obesidad (SEEDO), los resultados de la investigaci\u00f3n son \u201cmuy interesantes\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cDe alguna manera, estos datos, junto a los reportados por otros estudios hechos con anterioridad en modelos animales, parecen apuntar a que\u00a0el desarrollo de la obesidad\u00a0empieza ah\u00ed, en el cerebro, en el sistema del control del apetito\u201d. Una opini\u00f3n que comparte Irene Bret\u00f3n, coordinadora del \u00c1rea de Obesidad de la Sociedad Espa\u00f1ola de Endocrinolog\u00eda y Nutrici\u00f3n (SEEN): \u201cSe habla de la obesidad como una enfermedad del tejido adiposo. Pero no, el tejido adiposo es el principal \u00f3rgano diana. La obesidad es una enfermedad que se produce por una alteraci\u00f3n de la regulaci\u00f3n de lo que llamamos el balance energ\u00e9tico y eso ocurre en el cerebro, en diferentes \u00e1reas cerebrales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Actuar de manera precoz y regular la comida basura<\/h3>\n\n\n\n<p>En una persona sana, la insulina tiene un efecto supresor del apetito en el cerebro. Sin embargo, en una persona con obesidad se produce lo que se conoce como resistencia a la insulina, que puede interferir en el control adecuado del apetito, provocando que el cerebro no reciba correctamente las se\u00f1ales de saciedad. \u00bfEl resultado? Se tiende a comer m\u00e1s y peor, una combinaci\u00f3n perfecta para la ganancia de peso.<\/p>\n\n\n\n<p>Las expertas consultadas muestran su preocupaci\u00f3n por el hecho de que, tal y como demuestra el estudio alem\u00e1n, estos cambios en el cerebro a nivel de insulina y del sistema de recompensa se produzcan de forma tan r\u00e1pida, ya que podr\u00edan estar preparando de alguna forma al cerebro para patrones de alimentaci\u00f3n poco saludables a largo plazo. \u201cVemos que, a pesar de que estas personas incluidas en el estudio vuelven a sus h\u00e1bitos de alimentaci\u00f3n anteriores, en el cerebro permanece esa adaptaci\u00f3n a la sensibilidad a la insulina y ese cambio en el sistema de recompensa, que es lo que hace que vayas a comer m\u00e1s. La sensaci\u00f3n es que, si se continuara mucho m\u00e1s en el tiempo con esa exposici\u00f3n a la comida basura, eso acabar\u00eda por desregular totalmente\u00a0el sistema de control del apetito, que es lo que ocurre cuando ya se desarrolla la obesidad\u201d, reflexiona Ana Bel\u00e9n Crujeiras.<\/p>\n\n\n\n<p>La portavoz de la SEEDO muestra especialmente su preocupaci\u00f3n por los ni\u00f1os y las ni\u00f1as que, ya desde edades muy tempranas, est\u00e1n expuestos a estos alimentos de forma m\u00e1s o menos regular. \u201cSi observamos este efecto en el muy corto plazo, imag\u00ednate c\u00f3mo puede llegar a ser ese efecto si est\u00e1s consumiendo este tipo de alimentos desde la m\u00e1s tierna infancia\u201d, a\u00f1ade. Crujeiras, en ese sentido, ser\u00eda partidaria de regular la comida basura \u201cde la misma manera que se est\u00e1 queriendo regular el consumo de alcohol o el consumo de tabaco, ya que nos est\u00e1 da\u00f1ando de forma importante la salud y muy a corto plazo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una opini\u00f3n que comparte Irene Bret\u00f3n, que llama a no minimizar ni postergar decisiones: \u201cVemos que los cambios se producen muy r\u00e1pido, as\u00ed que tenemos que actuar de una manera muy precoz para prevenir la obesidad\u201d. Para la m\u00e9dico de la Unidad de Nutrici\u00f3n Cl\u00ednica y Diet\u00e9tica del Hospital General Universitario Gregorio Mara\u00f1\u00f3n de Madrid, esa precocidad es fundamental porque, adem\u00e1s, la ganancia de peso induce cambios en el funcionamiento de los mecanismos que regulan el balance energ\u00e9tico que luego no son f\u00e1cilmente reversibles, ni siquiera comiendo sano. \u201cEstoy segura de que, si este estudio hubiese continuado en el tiempo, es m\u00e1s que probable que algunas de las personas que ganaron peso por la sobrealimentaci\u00f3n no pudieran perderlo con facilidad al haberse alterado esos mecanismos\u201d, concluye.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Con informaci\u00f3n de El Pa\u00eds.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un\u00a0estudio reciente, publicado en la revista cient\u00edfica\u00a0Nature Metabolism\u00a0y liderado por el Centro Alem\u00e1n para la Investigaci\u00f3n de la Diabetes (DZD), el Instituto de Investigaci\u00f3n Helmholtz de M\u00fanich y el Hospital Universitario de Tubinga, ha encontrado que esta epidemia de obesidad podr\u00eda tener su origen en el cerebro, debido la alteraci\u00f3n de la sensibilidad a la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":271452,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":{"0":"post-271451","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-salud"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/271451","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=271451"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/271451\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":271453,"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/271451\/revisions\/271453"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/271452"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=271451"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=271451"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elluchador.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=271451"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}