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Mi Cuento Con El Chino

(Parte III )

100 años tiene la radio y El Chino León tenía 61 de experiencia en ella. Era el locutor activo más longevo de Venezuela y hasta de Latinoamérica, tal y como lo certificó otro grande de la locución, Juan Manuel Laguardia, mejor conocido en el mundo de la radiodifusión como El Sargento Fullchola o simplemente Fullchola. Además de locutor, otra de las facetas de El Chino fue como narrador de béisbol AA. Su popular frase: ¡Aaaaaaazúcar!, la cual usaba para cantar un strike, lo identificó siempre.

Era demasiado claro, odiaba la hipocresía y valoraba a los verdaderos amigos. Esto último lo ratifica el reconocido periodista, Lic. Adrián Magallanes Guerra, director de la emisora Actualidad 95.5FM, quien desde muy niño sintió admiración por El Chino y jamás imaginó que la vida lo uniría a él en el mundo de la comunicación y la política.

“Nací en la calle San Félix, la que va del terminal al Periférico. Ese sector El Chino León lo identificó como Los Morichales y así quedó. En la calle diagonal, la Sucre, se funda Radio Angostura y él trabajaba allí. Siendo muchacho, pasaba con mis hermanos por el solar de un vecino y nos aparecíamos en la emisora, para ver cómo entrevistaban a la gente y allí veíamos a El Chino León, que ya era famoso en Ciudad Bolívar. Era admirable verlo trabajar”, cuenta Magallanes al tiempo que destaca la gran habilidad como estratega que usaba este maestro de la radio para ganar rating.

El Show de los Barrios

“En aquel entonces Radio Angostura y Radio Bolívar eran las que competían por el rating y para vencer en esos numeritos había que trazarse un plan muy acertado. Él sabía muy bien qué hacer para lograr que la Asociación de Nacional de Anunciantes incluyera a Radio Angostura dentro de la llamada `torta publicitaria`. Hubo un programa que tuvo muy buena aceptación siempre y lo ponían al aire tácticamente cuando se acerca la hora de medir el rating. Se llamó: El Show de los Barrios. El Chino León mandaba a algún barrio de la ciudad a Rafael Lineros, otro extraordinario locutor, quien, además, tenía un vozarrón. Había que ganar esos numeritos y El Chino se la jugaba con sus mejores piezas, tal y como un Gran Maestro de Ajedrez”, añade Adrián Magallanes.

Una unión que nació en los medios

Magallanes recuerda que, una vez graduado de bachiller, cuando su hermano Rosendo era jefe de redacción del diario El Expreso, comenzó a trabajar allí mientras esperaba el proceso para ingresar a la Academia Militar. Así comenzó en los medios, empezando desde los talleres hasta convertirse en periodista, labor que lo cruzó nuevamente con El Chino León. 

“Pertenecíamos a un grupo que lo denominamos el Grupo Aeropuerto, conformado por los periodistas de cada medio. Nos íbamos a las 6:00 de la mañana al aeropuerto porque a esa hora llegaba el primer vuelo del día y el último a las 6:00 de la tarde. En esos vuelos llegaban personalidades nacionales y regionales, y aprovechábamos para entrevistarlos. Eran publicaciones que salían como columnas en los periódicos. Cruz Moreno Seijas tenía `Desde el aeropuerto`, nosotros la bautizamos `Pista 06` y El Chino León sacó `La Piedrita en el Zapato`. Esa fue su pasantía en los medios impresos, que fue publicada primero por el Bolivarense y después por El Progreso”.

Lo que solo sabe hacer un verdadero maestro

El Chino León fue invitado por Adrián Magallanes para que inaugurara su emisora Actualidad 95.5 FM el 27 de junio de 2008, en el marco del Día Nacional del Periodista. Fue un acto en el que se dieron cita autoridades regionales, municipales y también estuvo el recordado comunicador Rosendo Magallanes.

“Para El Chino eso no quedó allí. Él siempre estuvo pendiente. Escuchaba todas las emisiones del noticiero, el cual narraban mis hijas, y se iba a la radio a enseñarnos como buen maestro. Nos decía cosas como estas: -Mira, las muchachas van bien, pero deben tratar de igualar el tono, que no quede una baja y la otra más alta-. Eso para mí era enriquecedor. El Chino teniendo su propia emisora, sacaba tiempo para ir a la mía a enseñarnos. Había que ser bien tonto si yo no tomaba en cuenta a esta autoridad de la radio”, recuerda. 

Todo un honor

“Lo que más disfruté fue hacer cabina con El Chino. Eso me llenó. Es algo que siempre digo con muchísimo orgullo porque en aquel momento yo apenas estaba dando pininos. Hicimos una gran amistad. También nos unió la política. Hace cuatro años yo fue elegido como Presidente de la Asociación de Radio y tuve el honor de invitar a El Chino para que fuera mi asesor permanente y esa fue una decisión muy acertada”, menciona el comunicador. 

Un premio memorable

“En 2016, El Chino León recibió el premio de periodismo Rosendo Magallanes Guerra, el cual entregó en sus acostumbrados `consejos de familia` a una nieta que ahora está en Chile. De hecho, todos los reconocimientos se los repartió en vida a sus nietos, pero, para él llevar una cinta con el nombre de Rosendo Magallanes fue un gran honor. Ese premio fue algo memorable que siempre destacó entre la infinidad de premios que ganó en sus 61 años de carrera. Quedamos en deuda para otorgarle la orden Gran Congreso de Angostura. La entrega estaba programada para el pasado 15 de febrero”, destaca. 

Una anécdota cargada de picante

Para finalizar su cuento con El Chino, Adrián Magallanes soltó esta perla.

“El Chino era muy peculiar. Hay una anécdota que, aunque subida de tono, la recordamos porque era una broma que siempre le gastaba a algún amigo cuando lo saludaba con un apretón de manos. En una ocasión, se lo hizo a José Miguel Gómez Bello, Secretario General de Gobierno, quien fungía como gobernador encargado. Era muy amigo nuestro y cariñosamente lo llamábamos Miki. En un acto protocolar de fin de año, una vez que la máxima autoridad del estado terminaba su discurso, comenzaron a desfilar ante el podio las autoridades pautadas para la salutación. Llaman a El Chino para que de su saludo y el Gobernador lo recibe con un gran apretón de mano, a lo que El Chino le dice: “Miki, hágase de cuenta que me está apretando `el g…`”. Imagínate, decirle eso al Gobernador en pleno acto protocolar. Gómez Bello no hallaba en donde meterse muerto de la risa. El resto de los acompañantes asombrados, porque no sabían qué sucedía y El Chino gozando un mundo después de ese tronco e` broma que le echó a Miki. ¿Cómo no se iba a ganar el cariño de todos?”, concluye entre risas.

(Redacción/Gledis Bonilla)

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