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La presión arterial acelera el deterioro mental, según estudio

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Las personas con niveles altos de presión arterial se enfrentan a una erosión más rápida de su capacidad de pensar, tomar decisiones y recordar información que las que tienen niveles normales de presión arterial, según un estudio de la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

Los investigadores rastrearon la asociación de la presión arterial alta con el deterioro de la función cerebral a lo largo de los años, en los datos de seis grandes estudios que agruparon y analizaron. Muestran que el deterioro cognitivo relacionado con la presión arterial se produce al mismo ritmo en las personas de origen hispano que en las personas blancas no hispanas.

El equipo se propuso comprobar si las diferencias en el control de la presión arterial a largo plazo explicaban por qué los hispanos se enfrentan a un riesgo global de demencia al final de su vida, un 50 por ciento mayor que los blancos no hispanos en Estados Unidos. Pero los nuevos hallazgos sugieren que otros factores pueden desempeñar un papel más importante en esa disparidad.

No obstante, este estudio, publicado en la revista científica Journal of Alzheimer’s Disease, es un importante recordatorio del papel que desempeña el control de la presión arterial en la salud cerebral a largo plazo.

El omega 3 es esencial para el organismo, principalmente para prevenir riesgos de enfermedades cardiovasculares. Foto: Getty Images

“Nuestros hallazgos sugieren que la presión arterial alta provoca un deterioro cognitivo más rápido, y que tomar la medicación para la hipertensión ralentiza el ritmo de ese deterioro”, explicó la doctora Deborah Levine, autora principal del estudio y directora del Programa de Investigación de Servicios de Salud Cognitiva de la Universidad de Michigan.

Levine y sus colegas analizaron los cambios en las capacidades de pensamiento y memoria de los adultos mayores de 18 años que participaron en seis estudios a largo plazo realizados en las últimas cinco décadas. De media, tuvieron acceso a casi ocho años de datos de cada persona, incluida la presión arterial sistólica, que es la cifra más alta de cualquier lectura de presión arterial.

El tamaño del conjunto de datos les permitió rastrear las lecturas de la presión arterial y los cambios en las pruebas de rendimiento cognitivo, la función ejecutiva y la memoria en adultos hispanos y blancos no hispanos con más claridad de lo que podría hacerlo cualquier conjunto de datos más pequeño.

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