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Comer en la calle es todo un lujo

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Ya sea por darse un gusto o por obligación, quienes deciden comer en la calle coinciden en que hacer esto “pega en el bolsillo» y se ha convertido en todo un lujo, así se acuda al puesto de comida más humilde que exista en la zona y se elija comer algo sencillo.

Para un trabajador que gane un sueldo mínimo de 130 bolívares resulta imposible pensar en comerse algo en la calle.

Comprar un desayuno o una cena resulta costoso. Por ejemplo: para los que acostumbran a desayunar dos empanadas y una malta, deben disponer de por lo menos 60 bolívares para saciar las ganas.

A quienes les gustan más los cachitos o los saladitos, deben apretarse el cinturón y estar dispuestos a pagar entre 25 a 35 bolívares por cada pieza, sin incluir bebida.

También hay quienes prefieren comer en puestos ambulantes, aunque ni siquiera estos escapan de  ofrecer altos costos. Un bollito relleno con carne, pollo o chicharrón cuesta hasta 20 bolívares.

Almuerzos: “¡Carito, vale!”

Para quienes deseen almorzar en la calle, la comida más económica no baja de 5 dólares, es decir, unos 100 bolívares.

En establecimientos ubicados en zonas comerciales populares de la ciudad, un almuerzo tiene costos que van desde los siete hasta los 12 dólares. El arroz chino sigue figurando entre “lo más accesible” al igual que las hamburguesas sencillas, si el gusto del cliente es la comida rápida. Ni hablar de los costos en un restaurante.

En un recorrido realizado por el equipo reporteril de El Luchador por algunos expendios de comida, se pudo constatar que, en su mayoría, lucían vacíos o con muy poca afluencia de comensales.

Al consultar a algunos trabajadores estos coincidieron en que comer en las calles es un gusto que ya no puede uno darse. «Yo me levanto más temprano y preparo el almuerzo”.

“Yo comía todos los días en la calle. En la mañana compraba el desayuno para mi hijo que va a la escuela, para mi esposa y para mí; como no me daba el tiempo para ir a la casa a almorzar, entonces, almorzaba en un restaurancito por aquí cerca, y en la tarde merendaba. La cena si la hacía en la casa, pero los fines de semana llevaba a mi familia a comer a la calle del hambre. Hoy en día eso es imposible. Ahora prefiero llevar la comida hecha en casa”, contó Pablo Rodríguez, quien se desempeña como oficinista.

Comerciantes añoran viejos tiempos

Por su parte, algunos comerciantes también se han adaptado a la situación económica actual y tratan de mantener los mejores precios, mientras que otros han bajado la santamaría y han emigrado a otras labores.

“Anteriormente, todos los días, sin excepción, este local se la pasaba lleno de clientes. Desde las 11:30 am comenzaban a llegar. Hasta teníamos que habilitar mesas adicionales porque no nos dábamos a basto. Pero en vista de la situación país esa realidad cambió y ahora las mesas sobran. Sí vienen clientes, pero ya no es como antes. Ahora vamos cocinando estimando el consumo diario para que no nos quede comida que luego se pierda. Los vecinos que eran nuestra competencia tuvieron que cerrar porque ya no les era negocio hacer desayunos y almuerzos. Ya no vendían”, detalló Carmen Cáceres.

Los combos de perros calientes: una alternativa

Otras de las alternativas que se han vuelto muy de moda son los populares combos de comida rápida. Se ha hecho muy común ver promociones como: 6 perros calientes por 3 dólares o 12 perros calientes más un refresco por 10 dólares, por ejemplo.

Ante estas atractivas ofertas muchos se preguntan si este tipo de promociones generan ganancias a los dueños de dichos negocios, cuestionando también la calidad de lo que se ofrece.

“Yo no sé cómo sacan ganancias. Será por volumen de ventas, probablemente. Pero es que hasta eso es difícil adquirir. Yo lo veo como un gusto de vez en cuando. Además, también hay que ver si realmente vale la pena o no comprar esos combos”, dijo Marcos Aular.

Sacando cuentas

Para finalizar, le invitamos a sacar cuentas. Tal y como se dijo al inicio, muchas personas se ven obligadas en ocasiones a comer en la calle por diversas razones. La pregunta que surge es, ¿Cuánto gastaría mensualmente una persona que coma en la calle todos los días?

Para alguien que trabaja de lunes a viernes, si decide comer lo más económico en el desayuno son 60 bolívares diarios, es decir, Bs. 300 bolívares. Si lo multiplicamos por las 4 semanas del mes, estaríamos hablando de 1200 bolívares, es decir, lo equivalente a unos 60 dólares al cambio.

En el caso de los almuerzos, si de lunes a viernes se come lo más barato y tan solo gasta 100 bolívares diarios, estamos hablando de Bs.500. Si lo multiplicamos por las 4 semanas del mes, serían 2000 bolívares, lo que equivale a unos $100.

Es decir, se necesitarían por lo mínimo de 160 dólares al mes para poder cubrir estos gastos.

Gledis Bonilla

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