La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) prevé al cierre del año una caída de las exportaciones e importaciones regionales de bienes de -2,0% y -3,0%, respectivamente, en medio de un complejo contexto internacional.
Según el organismo regional de las Naciones Unidas, el ámbito internacional está caracterizado por el agravamiento de las tensiones comerciales, una menor demanda mundial, la creciente sustitución de importaciones por producción nacional en algunas economías, la menor proporción de la producción china que se destina a la exportación, el retroceso de las cadenas globales de valor y la irrupción de nuevas tecnologías que causan un impacto en la naturaleza misma del comercio, entre otros factores.
En el informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2019, difundido por su presidenta Alicia Bárcena, señaló que el desempeño comercial regional muestra una importante heterogeneidad por subregiones.
América del Sur experimentaría una contracción del valor de sus envíos de -6,7%, muy superior al promedio regional. Las exportaciones de Venezuela caerán -49,9%, al pasar de 34.030 millones de dólares (2017), a 28.983 millones de dólares (2018) y las proyectadas al cierre del año, en 14.534 millones de dólares. Asimismo se contraerán las de Paraguay -8,8%, y las de Brasil -5,6%. También bajarán las de Perú (-7,2%), Chile (-6,6%), Colombia (-4,3%) y Bolivia (-2,7%). Solo crecerán las exportaciones de Ecuador en 3,8%; Argentina en 5,9% y Uruguay en 4%.
Contrariamente las exportaciones de los países del Caribe crecerán 3,7% -aunque las de Cuba caerán 3,7%-, las de Centroamérica crecerán 2,6%. Entretanto las de México se elevarán 2,8%, gracias al comercio con Estados Unidos.
Bárcena señaló además que Suramérica ha atravesado una especie de “tormenta perfecta” con las recesiones de Venezuela y de Argentina.
Asimismo, por la dependencia de las materias primas y sus crisis de endeudamiento, que han frenado las aspiraciones de integración regional. “Tenemos un mercado de más de 600 millones de personas, muy dinámico que podríamos aprovechar. Creo que es allí donde hay una oportunidad para morar un poco más hacia dentro”.
El documento indicó que la debilidad de la demanda en un contexto regional de bajo crecimiento ha golpeado especialmente al comercio intrarregional. Se proyecta una reducción de casi -10% en 2019, en relación con los envíos al resto del mundo, cuyo valor tendría variación cercana a 0%. “Esto es grave dado que el comercio intrarregional tiene un componente de manufacturas superior al de las exportaciones”, dijo.
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