Por: Francisco Delascio Chitty
Aquiles Nazoa (1920-1976), escritor, poeta , humorista y más, refiriéndose al Domingo de Ramos, expuso: entraba triunfante Cristo en Jerusalén; /las masas populares lo esperaban con palmas/… Apenas tres días de ello, el aclamado Cristo fue arrastrado al tormento ante la indiferencia de la misma ciudad…/ante su indiferencia se murió solitario… ¡así es de veleidosa la popularidad! En Venezuela, no es la misma Phoenix dactylifera (dátil) la que recuerda la llegada de Jesucristo a Jerusalén; cumpliendo la profecía de Zacarías (9:9); sino la Ceroxylon ceriferum, dicho apelativo deriva del griego “Kero” cera de abeja y “xylon”, madera; y ceriferum, del latín: que tiene cera; ambos nombres aluden a una especie de cera resinosa blanca que segrega los anillos de su tronco. La palma de cera, bendita, blanca, real o de ramo, es propia de los Andes Tropicales (Colombia, Venezuela, Perú y Bolivia); en Venezuela se desarrolla en los bosques nublados y subpáramos del Distrito Capital, Aragua, Miranda y Táchira, entre los 1000-2450 metros de altitud. La palma bendita es solitaria, tronco plateado, columnar de 30 m de alto y unos 35 cm de diámetro, con prominentes anillos caulinares, cubiertos de una capa de cera resinosa blancuzca; cada año, produce cuatro hojas pinnatífidas de 2-3,50 m de long, pinnas argénteas en el envés; inflorescencia péndula, poliramificada hasta 2 m de long, con flores dioicas blanquecinas (su floración comienza a los 80 años de edad); fruto globoso, rojo-anaranjado; sus semillas pueden tardar en germinar 6-13 meses incluso dos años. El nombre de palma bendita, o de ramo, hacen alusión al uso de ellas para confeccionar adornos de altares, cruces y ramos como un símbolo sacramental del triunfo de Jesús sobre la muerte, y la paz. La cera del tronco de la palma, en ocasiones, sirve para impermeabilizar cuerdas o mecates; así mismo, se utilizó para elaborar velas, y el tallo, como columna en ciertas edificaciones. Trabajando en Betania, estado Táchira, Parque El Tamá, población fronteriza con Colombia, observamos como los cogollos de esta palma formaban parte de la dieta del Oso Frontino (Tremarctos ornatus), y como, este individuo hacía con ellas una especie de cama o colchón. Sus hojas son empleadas para hacer los ramos benditos, utilizados en procesiones el Domingo de Ramos. Por el año 1770, Caracas fue azotada por la fiebre amarilla; y, el párroco de Chacao, José Antonio García Mohedano (1741-1804) quien fuese Obispo de Guayana (1800-1804) y murió, en Ciudad Bolívar; prometió que si cesaba la peste los feligreses subirían al Cerro El Ávila (Warairarepano) para buscar la “palma real”, para bendecirla y distribuirla entre los creyentes. Hoy, después de 255 años, se mantiene esta tradición gracias a un grupo de ciudadanos: Los Palmeros de Chacao y esta raigambre fue declarada por la UNESCO (2019), Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Esta espectacular palma puede desaparecer porque su hábitat está siendo destruido por las prácticas de agricultura, ganadería y urbanismo.

Francisco Delascio Chitty.-