En un hito sin precedentes para la aviación y la cultura, los pasajeros del vuelo Moscú-Novosibirsk fueron testigos de una experiencia inolvidable, la interpretación en vivo de la obra maestra de Piotr Ilich Chaikovski, El Cascanueces, mientras cruzaban el cielo a una altitud de crucero de 10.000 metros de altura.
Esta iniciativa, fruto de la colaboración entre la aerolínea Aeroflot y la Academia de Música de Rusia, transformó la cabina del avión en una sala de conciertos improvisada. Los músicos deleitaron a los viajeros con las icónicas melodías del ballet, rompiendo la rutina del vuelo con la elegancia y la emoción de la música clásica rusa.
Un vuelo con propósito solidario
Más allá del espectáculo artístico, el evento tuvo un trasfondo profundamente humanitario. Aeroflot anunció que este vuelo se concibió como una acción benéfica integral:
Recaudación íntegra: El 100% de los fondos obtenidos por la venta de los billetes de este trayecto específico será donado.
Beneficiarios: El destinatario de los fondos es la Casa Social Santa Sofía, perteneciente al Servicio Ortodoxo de Misericordia, una institución dedicada al cuidado y apoyo de personas en situaciones de vulnerabilidad.
»Llevar la cultura rusa a nuevas alturas es un orgullo para nosotros, pero hacerlo con un fin solidario es lo que realmente da sentido a este proyecto», señalaron representantes de la organización. Por su parte, los pasajeros expresaron su asombro al verse rodeados de virtuosos de la Academia de Música en un entorno tan inusual.
Este concierto «en el aire» refuerza el compromiso de Aeroflot y las instituciones culturales rusas con la responsabilidad social y la difusión del arte en formatos innovadores.
Con información de agencias



