Tras meses de resguardo y en una acción que marca un giro en el panorama político nacional, la presidenta del partido Encuentro Ciudadano (EC), Delsa Solórzano, salió de la clandestinidad este martes para retomar su actividad pública en las calles de la capital.
La defensora de derechos humanos y exdiputada a la Asamblea Nacional se presentó ante una multitud de seguidores y medios de comunicación, rompiendo un silencio estratégico de varios meses. Solórzano afirmó que su regreso responde a un imperativo ético y político: acompañar el descontento social y liderar la articulación de las fuerzas democráticas.
Un mensaje de resistencia y unidad
Durante su intervención, la dirigente subrayó que, aunque los riesgos personales de su reaparición son elevados, la gravedad de la crisis institucional en la República no permite más dilaciones.
»No puedo permanecer indiferente mientras el país clama por respuestas. Mi lugar es aquí, con la gente, enfrentando los desafíos que nos corresponden», declaró Solórzano.
Prioridades de la agenda política
La presidenta de Encuentro Ciudadano trazó las líneas maestras de lo que será su gestión en esta nueva etapa:
Defensa de los Presos Políticos: Reforzar la lucha por la libertad de quienes permanecen detenidos por razones ideológicas.
Ruta Unitaria: Articular un frente común que permita enfrentar con coherencia los desafíos electorales y económicos del año en curso.
Justicia y Garantías: Rechazo frontal a cualquier intento de «normalización» de la crisis sin que existan garantías institucionales reales.
La reaparición de Solórzano ocurre en un momento de alta sensibilidad política y económica, posicionándola nuevamente como una figura central en la toma de decisiones de la plataforma opositora.
Con información de agencias



