El Gobierno de Portugal ha calificado como «de extrema gravedad» los daños provocados por la tormenta Kristin, un fenómeno meteorológico excepcional que azotó el centro del país los días 28 y 29 de enero. Ante la magnitud de la catástrofe, el Ejecutivo luso ya evalúa solicitar el apoyo del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea para financiar la reconstrucción de las infraestructuras y zonas afectadas.
Un balance trágico y daños materiales masivos
Hasta el momento, se ha confirmado el fallecimiento de al menos cinco personas, víctimas de caídas de árboles, colapso de infraestructuras e inundaciones repentinas. La tormenta, que el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA) ha comparado por su rareza y fuerza con los grandes temporales de 2009 y 2018, registró vientos huracanados de entre 150 y 200 km/h, acompañados de lluvias torrenciales y un fuerte oleaje.
El impacto en la infraestructura nacional ha sido profundo:
Suministro eléctrico: Inicialmente, 850 000 hogares quedaron sin luz.
Servicios críticos: En el distrito de Leiria, los hospitales han tenido que operar con generadores de emergencia.
Incidentes: Se han reportado más de 3000 incidentes en todo el país, incluyendo deslizamientos de tierra y bloqueos en las redes de transporte ferroviario y por carretera.
Zonas en emergencia y respuesta gubernamental
El Gobierno ha declarado el estado de calamidad desde las 00:00 horas del 28 de enero hasta la medianoche del 1 de febrero. Los distritos de Leiria, Coímbra, Santarém y Lisboa son los más golpeados, con al menos 60 municipios que presentan daños severos.
El primer ministro, Luís Montenegro, visitó las zonas afectadas en Leiria el pasado jueves y confirmó que ya se mantienen conversaciones con la Comisión Europea. «Estamos determinando la mejor forma de financiación para apoyar de manera inmediata a las familias y empresas que lo han perdido todo», señaló el mandatario.
Solidaridad internacional y mensaje del Vaticano
El impacto de la tragedia ha resonado fuera de las fronteras lusas. El papa León XIV, a través de un mensaje firmado por la Secretaría de Estado, expresó su profundo pésame y cercanía con las víctimas y desplazados. El pontífice destacó la labor de las autoridades, organizaciones eclesiales y la «solidaridad espontánea de cada ciudadano» en las labores de socorro, elevando oraciones por la pronta recuperación del país.
Con información de agencias



