Las importaciones de nafta hacia Venezuela han registrado un incremento significativo durante el mes de febrero, alcanzando niveles no vistos en meses recientes. Según datos de seguimiento de envíos, se prevé la descarga de al menos 1,4 millones de barriles de este insumo, lo que representa un aumento superior al 50% en comparación con las cifras registradas en enero.
Un insumo crítico para la producción
La nafta es un componente vital para la operatividad de la industria petrolera nacional. Al ser un diluyente esencial, permite el procesamiento y transporte del crudo extrapesado proveniente de la Faja del Orinoco. Sin este suministro, la movilización del petróleo hacia los centros de refinación y exportación se vuelve técnicamente inviable.
El factor geopolítico: Licencias de la OFAC
Este repunte en el flujo de suministros coincide con los preparativos en Washington para suavizar las restricciones al sector energético venezolano. A través de licencias autorizadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, se ha habilitado nuevamente la exportación y venta de diluyentes hacia el país.
Este cambio de postura busca:
Reactivar la producción: Permitir que empresas de servicios petroleros reanuden actividades críticas.
Integración de mercados: Facilitar el retorno del crudo venezolano a los circuitos internacionales tras años de restricciones severas.
Giro en el suministro: De Rusia a Estados Unidos
El aumento de las importaciones también marca un hito en la logística energética de la región. Hasta hace poco, Venezuela dependía predominantemente de la nafta de origen ruso para sostener sus operaciones. La llegada de nuevos cargamentos desde Estados Unidos supone un giro estratégico en las rutas de abastecimiento, diversificando las fuentes y optimizando los tiempos de entrega.
Con información de agencias



