El Super Bowl LX no solo será recordado por el marcador final, sino por el momento en que el deporte, la música y la legalidad se fusionaron en un evento sin precedentes.
Durante el espectáculo de medio tiempo, el artista puertorriqueño Bad Bunny actuó como testigo oficial de una boda real, celebrada ante millones de espectadores, convirtiendo el centro del campo en un altar global.
Un «Sí, quiero» ante el mundo entero
Lo que comenzó con la energía eléctrica de «Mónaco» se transformó rápidamente en un momento histórico cuando las cámaras revelaron a una pareja de novios vestidos de blanco en medio del escenario. Ante la mirada atónita del público, se llevó a cabo una ceremonia con plena validez legal, confirmada posteriormente por los representantes del artista.
Tras el beso de los recién casados, Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny) firmó el acta matrimonial como testigo, cumpliendo así el deseo de la pareja, quienes originalmente lo habían invitado a su boda privada. El cantante respondió ofreciéndoles el escenario más grande del mundo.
Una constelación de estrellas y ritmos latinos
El show se transformó en una recepción nupcial masiva con la aparición sorpresiva de Lady Gaga, quien interpretó «Die With a Smile». La celebración continuó con una coreografía de lujo que incluyó a celebridades como Pedro Pascal, Cardi B, Jessica Alba y Karol G.
La presencia de la leyenda Ricky Martin, junto a la banda de salsa Los Sobrinos, reforzó el carácter multicultural del evento. Bad Bunny rindió homenaje a sus raíces integrando clásicos del reguetón como:
»Gasolina» (Daddy Yankee)
»Dale Don Dale» (Don Omar)
»Pa’ que retozen» (Tego Calderón)
Mensajes de unidad y legado
Más allá de la fiesta, el espectáculo estuvo cargado de simbolismo social. En un gesto conmovedor, el «Conejo Malo» entregó uno de sus premios Grammy a un niño que representaba su propia infancia, susurrándole: «Para siempre en ti».
El cierre del show envió un mensaje contundente de unidad. Mientras las pantallas proyectaban la frase “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, Bad Bunny lanzó al aire un balón de fútbol americano con la inscripción: “Juntos somos América”, sellando una noche que celebró la diversidad y el poder de la conexión humana por encima del idioma.
»Esta será una fiesta enorme donde lo único importante es bailar», había anticipado el artista en la rueda de prensa previa, cumpliendo con creces una promesa que ya es parte de la historia de la cultura pop.
Con información de agencias



