En un encuentro de alto nivel que se extendió por más de dos horas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, abordaron la compleja situación de seguridad en Medio Oriente, situando nuevamente el programa nuclear de Irán en el epicentro de la agenda bilateral.
Negociación frente a presión máxima
Durante la reunión, el presidente Trump reafirmó su postura a favor de una solución negociada para limitar las capacidades nucleares de Teherán. A pesar de la sintonía personal entre ambos líderes, Trump mantuvo su preferencia por el diálogo diplomático frente a las exigencias de Israel de endurecer drásticamente las condiciones.
“Mi preferencia es lograr un acuerdo, y si no es posible, simplemente tendremos que ver cuál es el resultado”, expresó el mandatario a través de su plataforma Truth Social, calificando la cita como «muy positiva» pero reconociendo la falta de acuerdos definitivos.
Las exigencias de Israel y la postura de Irán
Netanyahu, en su séptima visita oficial durante este mandato, presentó una hoja de ruta que va más allá del ámbito nuclear. La postura de Tel Aviv es clara: cualquier pacto debe incluir la reducción del programa de misiles balísticos iraní y el cese del apoyo a milicias regionales como Hizbulá.
Por su parte, el Gobierno de Irán ha calificado estas demandas como injerencistas. Teherán sostiene que solo aceptará restricciones parciales si se produce un levantamiento total de las sanciones económicas, defendiendo su derecho a la soberanía y a un programa nuclear con fines pacíficos.
Un contexto marcado por la tensión militar
El diálogo actual se desarrolla bajo la sombra de antecedentes recientes que han elevado la volatilidad en la región:
Operación Martillo de Medianoche: El bombardeo estadounidense a tres instalaciones iraníes el año pasado tras el colapso de rondas previas.
Conflicto Directo: La reciente guerra de doce días entre Irán e Israel.
Presencia Naval: El despliegue estratégico del portaaviones USS Abraham Lincoln en aguas cercanas a Irán, funcionando como un mecanismo de presión táctica mientras se desarrollan las conversaciones.
Avances regionales y Gaza
De forma paralela, el presidente Trump destacó lo que considera un «enorme progreso» en Gaza derivado de su plan de paz. No obstante, este optimismo contrasta con la situación sobre el terreno, donde la población civil continúa bajo asedio y las denuncias por violaciones a los derechos humanos persisten.
La reunión concluye reafirmando una alianza sólida entre Washington y Tel Aviv, aunque con matices estratégicos evidentes: mientras Trump apuesta por una diplomacia respaldada por la fuerza, Netanyahu presiona por una línea de confrontación más severa para neutralizar la influencia iraní en el tablero regional.
Con información de agencias



