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domingo, febrero 15, 2026

¿Es la muerte una «condición negociable»? Nuevo estudio desafía la frontera final de la conciencia

En el marco de la conferencia anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), la investigadora Anna Fowler, de la Universidad Estatal de Arizona, ha presentado una investigación que sacude los cimientos de la medicina y la ética moderna: la muerte no es un evento instantáneo, sino un proceso gradual y, potencialmente, reversible.

​Más allá del «silencio» cerebral
​Tradicionalmente, la medicina ha definido la muerte como la pérdida irreversible de las funciones circulatorias y cerebrales. Sin embargo, tras analizar más de 20 estudios sobre experiencias cercanas a la muerte y actividad post-mortem, Fowler sostiene que la conciencia puede persistir incluso cuando el cerebro parece haber dejado de funcionar.

​»Las funciones biológicas y neuronales no cesan de forma abrupta; disminuyen durante minutos u horas», explicó Fowler durante su intervención. «La muerte se despliega como un proceso. Es posible que elementos de la conciencia existan brevemente más allá de la actividad medible del cerebro».

​Hallazgos clave de la investigación
​El estudio destaca evidencias que obligan a reevaluar el concepto de «final»:
​Recuerdo implícito: Pacientes con parada circulatoria completa han mostrado recuerdos de lo sucedido a su alrededor tras ser reanimados.

​Restauración biológica: Pruebas de laboratorio en mamíferos han logrado restaurar el metabolismo y el flujo sanguíneo «muy por encima de los límites aceptados», sugiriendo que la muerte biológica no es inmediatamente irreversible.

​Persistencia neuronal: Se han registrado descargas neuronales hasta 90 minutos después de la declaración oficial de fallecimiento.

​Dilemas éticos en la donación de órganos
​Uno de los puntos más polémicos de la presentación de Fowler toca directamente la práctica de los trasplantes. Dado que uno de cada tres trasplantes proviene de donantes cuyo corazón se ha detenido, la científica advierte sobre el riesgo de que el donante conserve algún nivel de conciencia durante la extracción de órganos si esta se realiza apenas unos minutos después del cese circulatorio.

​»La muerte es un paisaje cambiante en el que la conciencia, la biología y el significado persisten más de lo que imaginábamos», afirma la autora, haciendo un llamado a que la medicina y la filosofía aborden este fenómeno con «mayor humildad y renovada claridad».

​Con información de agencias

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