La situación de salud de los familiares de presos que iniciaron una huelga de hambre el pasado sábado se ha tornado crítica. Tras más de 36 horas de ayuno voluntario en las adyacencias del centro de reclusión de Boleíta (Zona 7), se han reportado los primeros casos de descompensación física grave.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) alertó que, desde las 2:00 p. m. de este domingo, los manifestantes comenzaron a presentar síntomas de debilidad extrema. El comité destacó el caso de Carolina Carriso, quien presenta un cuadro de:
Náuseas y vómitos constantes.
Mareos y temblores.
Desvanecimiento físico generalizado.
Estas complicaciones surgen como consecuencia de la medida de protesta extrema asumida para exigir el cumplimiento de las promesas de liberación de sus seres queridos.
Responsabilidades y exigencias políticas
El partido Primero Justicia, a través de un comunicado audiovisual en la red social X, responsabilizó directamente al Estado por la integridad física de quienes protestan.
“El régimen es responsable de cualquier daño que sufran las familias. Exigimos la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos, tanto civiles como militares”, señaló la organización política.
Contexto de la protesta
La huelga de hambre de los familiares inició formalmente el sábado 14 de febrero a las 6:00 a. m., sumándose al ayuno que ya habían comenzado los propios privados de libertad el día anterior en el centro de reclusión de la Zona 7.
El motivo principal de la protesta es el incumplimiento de los acuerdos de liberación. Los familiares denuncian que las autoridades no han honrado el compromiso de libertad para los detenidos en dicho centro, el cual fue expresado públicamente por Jorge Rodríguez el pasado 6 de febrero.
Con información de agencias



