Perder peso sin hacer dieta resulta posible si se adoptan hábitos saludables y sostenibles. No hace falta contar calorías ni seguir regímenes estrictos.
Basta con mejorar la relación con la comida, organizar mejor los horarios, comer con atención y aumentar la actividad física. Estos cambios ayudan a reducir la hinchazón, mejorar la salud general y favorecer el bienestar mental.
Según la médica y nutricionista Magda Carlas, muchas pequeñas pérdidas de peso se logran corrigiendo malas costumbres cotidianas. Reducir el tiempo entre comidas, desayunar sin prisas y hacer cinco ingestas diarias evita el hambre excesiva y mejora el metabolismo.
Los tentempiés saludables, como fruta entera, yogurt natural o frutos secos en cantidades moderadas, aumentan la saciedad y previenen excesos.
Comer de forma consciente también resulta clave
Dedicar al menos 20 minutos a cada comida, masticar bien y evitar distracciones como pantallas reduce la ansiedad y mejora la digestión.
Un entorno tranquilo, una buena hidratación y alimentos que requieran masticación ayudan a reconocer mejor la sensación de saciedad y a comer menos cantidad sin esfuerzo.
Controlar las porciones marca una gran diferencia
Muchas personas consumen raciones excesivas de pasta, carne, sal y azúcar, y pocas verduras y pescado. Ajustar las cantidades recomendadas de cada grupo de alimentos, priorizar cereales integrales, frutas, verduras y agua, y mantener una rutina diaria de ejercicio favorece la pérdida de peso progresiva y saludable.
Por último, la cena debe ser ligera y temprana. En España se suele cenar tarde y en exceso, lo que dificulta la digestión y el descanso. Una cena basada en verduras, pescado, huevo o carne magra, con poca grasa y en cantidades moderadas, ayuda a dormir mejor y a mantener el equilibrio energético. Estos cambios, mantenidos en el tiempo, permiten adelgazar sin dieta y sin sufrimiento.
Con información Agencias-.



