Por: Francisco Delascio Chitty
Expresión española que denota desinterés y desdén. Supuestamente, su origen proviene del siglo XVI, cuando pintores españoles de bodegones o de naturaleza muerta consideraban al pepino algo común, de poco valor, desechándolo de sus creaciones. Paradójicamente, dicho fruto de observa en el lienzo de Juan Sánchez Cotán (1560-1627), uno de los más importantes exponentes de este género, realizado en 1602, titulado “Bodegón con membrillo, repollo, melón y pepino”. Este vegetal es originario de la India y sur de Asia; se conocía desde hace 3000 años a.C; llamado “Soukasa” en Sánscrito (lengua ancestral y litúrgica de la India).
En el Antiguo Testamento se le menciona, Números 11:5, los israelitas, durante su éxodo, desean el pepino gratis que comían en Egipto. Introducido a América por los conquistadores, para 1494 era cultivado en La Española (isla caribeña de las Antillas Mayores). Juan de Pimentel, Gobernador y Capitán General de Venezuela, lo cita en el Tocuyo, estado Lara, para 1578 y en 1579 para Maracaibo, estado Zulia; Carl Ferdinand Appun (1820-1872) llega a Venezuela en 1846, donde permaneció una década explorando el país y señala al pepino para Puerto Cabello, estado Carabobo.

Es el pepino, una trepadora o rastrera pilosa; hojas aovado-triangulares, ásperas; flores amarillas; fruto elipsoidal-cilíndrico, con acúleos cortos tuberculados esparcidos superficialmente, hasta de un metro de longitud y 4 kgs de peso; pulpa carnosa, blanca-verdosa; semillas elípticas blancuzcas. Técnicamente, se llama Cucumis (del griego “kýkyos”, pepino) y sativus, del latín (sembrado). Su nombre vernáculo de pepino deriva también del griego (pepón) y del latín (pepo), fruto grande jugoso, siendo su diminutivo pepino.
Se cultiva en suelo franco con abundante materia orgánica, bien drenado y a pleno sol. Los principales productores de él son China, India, Turquía, Rusia, México y Estados Unidos; en Venezuela se centraliza en los estados Lara, Falcón, Portuguesa, Zulia, Mérida y Trujillo. El pepino tiene múltiples aplicaciones culinarias. Es considerada planta melífera, ya que es polinizada por abejas, dando una miel de color ámbar claro. Su fruto contiene un 96% de agua, vitaminas del grupo A y B, fósforo, calcio, hierro, potasio, ácido fólico y alantoína (compuesto de desecho nitrogenante presente en plantas y algunos animales).
Cocido en vino, contrarresta la hidropesía; tanto el agua como el jugo de pepino combaten el estreñimiento, la alitosis, afonía, la hipertensión; los gargarismos con ella alivian la ronquera y la angina. Cataplasmas de pepino o el zumo del mismo se emplean como hidratante dérmico, contra irritaciones, quemaduras, ojeras, acné y “las arrugas”. Las semillas se consumen contra los parásitos intestinales y con ellas se prepara un ungüento contra las hemorroides. Esta nota la hice también para mi hermana Mily, que a veces, como a otras personas, ¡LE IMPORTAN UN PEPINO!



