¿Alergia o infección respiratoria? Claves para identificar qué afecta tu salud

Existe una amplia diferencia entre una alergia y una infección respiratoria, tal como lo revela una investigación publicada recientemente. La alergia se manifiesta inmediatamente tras el contacto con un alérgeno, que habitualmente genera congestión nasal (con moco transparente o acuoso), estornudos frecuentes y picor persistente en ojos o garganta.

Aunque también se puede presentar enrojecimiento en la piel, urticaria, tos constante e incluso episodios de apnea del sueño. Estas suelen durar semanas o meses.

Doctores especialistas advierten que, sin un diagnóstico preciso a tiempo y el debido tratamiento, las alergias pueden derivar en padecimientos más complejos y nuevas sensibilizaciones que dificulten el control de la patología.

Mientras que, a diferencia de las anteriores, las infecciones respiratorias son altamente contagiosas y suelen ser causadas por virus como la COVID-19, la influenza o el rinovirus. Estas pueden causar fiebre, malestar general, dolores musculares y secreción espesa y podrían durar hasta 10 días aproximadamente. 

Conocer las manifestaciones típicas de las infecciones respiratorias es indispensable para adoptar medidas de seguridad necesarias que eviten contagios, como el uso del tapabocas, y solicitar una atención oportuna, que impida complicaciones de salud.

Estas afecciones requieren estudios específicos; por ello, son necesarias las herramientas avanzadas para distinguir y tratar ambos escenarios de forma efectiva.

Si se trata de infecciones:

  • Adultos:  Identificar virus críticos como COVID-19 e Influenza A y B.
  • Pediátrico:  Además de los anteriores, detectar Mycoplasma pneumoniae, adenovirus, rinovirus, metapneumovirus, virus sincitial respiratorio (VSR) y parainfluenza.

Además, si es necesario, la detención de reacciones orientadas a los elementos más comunes en el país:

  • Inhalantes:  Evalúa la reacción a ácaros (Blomia tropicalis, D. pteronyssinus), epitelios de mascotas (perro, gato, roedores), plumas, hongos, pólenes y otros agentes como el látex o mezclas de insectos.
  • Alimentarios:  Permite examinar la sensibilidad a proteínas lácteas, cereales (maíz, trigo, avena, gluten), carnes, pescados, mariscos (camarón, atún, cangrejo), frutos secos y cacao.

Una vez identificada la causa mediante los paneles, es necesario seguir indicaciones y tratamiento pertinente. Cumplir las indicaciones médicas y contar con los fármacos adecuados es esencial para una recuperación exitosa.

Con información Agencias.-

Roelsi Gudiño
Roelsi Gudiño
Periodista, Productora Audiovisual, Fotográfa, Marketing Digital, Creador Digital
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