El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha autorizado oficialmente este lunes la salida del personal diplomático no esencial y de sus familiares de la Embajada en Israel, citando crecientes «riesgos de seguridad» en la región.
Esta medida se suma a una orden similar emitida recientemente para la delegación estadounidense en Beirut, Líbano, confirmando un patrón de repliegue preventivo ante la volatilidad del entorno actual.
Restricciones de movimiento y advertencias internas
Según el comunicado oficial, la administración estadounidense no descarta aplicar restricciones adicionales de movimiento para el personal que permanezca en el terreno.
«En respuesta a incidentes de seguridad y sin previo aviso, la Embajada podría prohibir desplazamientos a ciertas zonas de Israel, la Ciudad Vieja de Jerusalén y Cisjordania», advierte el documento.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, intensificó la urgencia de la medida mediante un correo electrónico enviado a primera hora del día. En la comunicación, revelada por The New York Times, el embajador instó a los empleados que deseen abandonar el país a hacerlo de manera inmediata: «Si quieren salir de Israel, deben hacerlo hoy».
La sombra de un conflicto con Irán
El endurecimiento de las medidas de seguridad ocurre en un momento crítico de la diplomacia internacional. La decisión de Washington coincide con las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha planteado la posibilidad de un «ataque limitado» contra Irán como mecanismo de presión en las negociaciones nucleares.
Estas conversaciones, que celebraron su tercera ronda el pasado jueves en Ginebra con mediación de Omán, se encuentran en un punto de máxima fragilidad:
Respuesta de Teherán: El Gobierno iraní ha calificado cualquier ofensiva como un «acto de agresión» y ha advertido que una acción de este tipo desencadenará una respuesta militar «decisiva».
Desconfianza diplomática: Las autoridades iraníes mantienen su escepticismo ante un nuevo acuerdo nuclear, recordando la retirada unilateral de EE. UU. en 2018 del pacto firmado originalmente en 2015.
La salida del personal diplomático sugiere que Washington se prepara para un posible escenario de escalada, mientras la comunidad internacional observa con cautela el desenlace de los esfuerzos diplomáticos en Suiza.
Con información de agencias



