Con la convicción de que «los buenos somos más», la fundación sin fines de lucro «Un Hombre Humilde y 100 Manos Amigas» arriba a su décimo segundo aniversario.
Bajo el liderazgo de su presidente, el abogado Faustino Hernández, la organización celebra más de una década dedicada a transformar realidades en el oriente del país.
Desde sus inicios, la fundación ha mantenido un compromiso ininterrumpido con las comunidades más vulnerables de los estados Anzoátegui y Bolívar. A través de jornadas sociales, deportivas y culturales, han logrado llevar alivio y esperanza a miles de familias, entregando donaciones de alimentos, juguetes y artículos deportivos.
»Hoy celebramos 12 años de un trabajo social incansable hacia las personas que tanto necesitan una mano amiga. Nada de esto sería posible sin el apoyo de los comerciantes y empresarios que confían en nosotros para atender a nuestras comunidades, mostrando en cada acción que, de la mano con Dios, podemos lograr grandes cosas», expresó Hernández.

Un impacto integral y desinteresado
La labor de la fundación no se limita únicamente a la entrega de insumos. Gracias a la formación profesional de su equipo, también ofrecen asesorías jurídicas gratuitas, brindando herramientas legales a quienes no tienen acceso a estos servicios.
Durante estos 12 años, el propósito ha sido claro: ayudar de manera desinteresada al prójimo. Faustino Hernández destacó que este «rayito de luz» ha llegado a hospitales, canchas deportivas y directamente a las calles, fortalecido por la fe y el amor al prójimo.
El éxito de esta trayectoria radica en el apoyo incondicional del sector privado. Hernández aprovechó la ocasión para agradecer profundamente a los comerciantes y empresarios de la zona, quienes han sido el motor que permite la ejecución de cada jornada.
Finalmente, la directiva de la fundación reafirmó su compromiso de continuar presentes en cada comunidad. «Seguiremos en la calle, en los hospitales y en el deporte, brindando una mano amiga a todo aquel que lo necesite, fortalecidos siempre con el amor infinito de Dios Padre», concluyó el abogado.
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