La crisis en Medio Oriente ha alcanzado un punto crítico este lunes con una nueva y masiva oleada de ataques aéreos ejecutados por las fuerzas de Israel y Estados Unidos contra objetivos estratégicos en Irán, incluyendo su capital, Teherán. La ofensiva se produce en un marco de hostilidades regionales que ya afectan a Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Bahréin.
Ofensiva aérea y objetivos estratégicos
Desde la madrugada, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron el despliegue de decenas de aviones de combate que han lanzado más de 100 municiones sobre cuarteles subterráneos y bases de misiles balísticos en territorio iraní.
“Estamos ejecutando un plan sistemático para eliminar una amenaza existencial. La guerra durará el tiempo que sea necesario”, declaró el portavoz castrense, Effie Defrin, subrayando que las operaciones se realizan en estrecha coordinación con el CENTCOM de EE. UU.
Por su parte, el Departamento de Defensa de EE. UU. ha convocado una rueda de prensa urgente encabezada por el secretario Pete Hegseth y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, prevista para las 8:00 a.m. (hora local).
Respuesta de Irán y bajas civiles
La Media Luna Roja iraní ha reportado una cifra devastadora de víctimas: 555 muertos en los últimos dos días y medio de hostilidades. Entre los incidentes más graves se encuentran:
Ataque en Minab: El Ministerio de Salud elevó a 180 los fallecidos en una escuela del sur del país.
Plaza Nilufar (Teherán): Un bombardeo nocturno destruyó viviendas, dejando un saldo de 20 civiles muertos.
Provincias periféricas: Se registran víctimas mortales en Sanandaj y Kamian.
Contraataque y represalias regionales
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, a través de su brazo de ingeniería Jatam al Anbiya, anunció el lanzamiento de misiles y drones contra activos estadounidenses:
Ataque naval: Irán afirma haber alcanzado al portaaviones USS Abraham Lincoln con cuatro misiles de crucero, forzando su retirada hacia el Índico.
Bases en el Golfo: Teherán asegura haber inutilizado la base naval de Ali al Salem (Kuwait) y atacado instalaciones en Puerto Salmán (Bahréin), reportando un total de 560 víctimas entre las fuerzas occidentales.
Crisis de liderazgo y tensión nuclear
El conflicto ocurre en un momento de vacío de poder sin precedentes en Irán tras la confirmación de la muerte del Líder Supremo, Ali Jameneí, y de la cúpula militar en ataques previos. Un Consejo de Liderazgo provisional, encabezado por el presidente Masud Pezeshkian, ha asumido el control mientras la Asamblea de Expertos define la sucesión.
En el ámbito internacional, Irán denunció ataques contra la planta nuclear de Natanz, calificándolos de «criminales». No obstante, el director del OIEA, Rafael Grossi, informó que hasta el momento no hay indicios de daños estructurales en las instalaciones nucleares y llamó a una «contención extrema».
Con información de agencias



