Este domingo, más de 41 millones de colombianos están convocados a las urnas para elegir a los nuevos integrantes del Senado de la República y la Cámara de Representantes. Estos comicios no solo definirán la composición legislativa para el periodo 2026-2030, sino que actuarán como el termómetro definitivo de cara a las elecciones presidenciales.
La jornada electoral decidirá la distribución de 284 escaños fundamentales para la gobernabilidad del próximo cuatrienio:
Senado: 102 escaños.
Cámara de Representantes: 182 escaños.
De forma paralela, los ciudadanos podrán participar en las consultas interpartidistas, las cuales definirán los candidatos oficiales de diversas coaliciones que competirán en la primera vuelta presidencial el próximo 31 de mayo.
A pesar de la importancia democrática de la fecha, la previa electoral ha estado marcada por un fuerte cruce de declaraciones entre el Ejecutivo y la Registraduría Nacional. El presidente Gustavo Petro ha manifestado públicamente su preocupación por un posible «riesgo de fraude».
El mandatario cuestionó la continuidad de un software privado para la contabilización de los votos, señalando que se ha impedido un acceso independiente para su auditoría.
“La orden del Consejo de Estado en 2018 se ha desobedecido; ordenó que el software de escrutinios fuese propiedad del Estado y hoy el software es privado”, denunció Petro a través de sus redes sociales.
Por su parte, el registrador nacional, Hernán Penagos, ha salido al paso de estas críticas asegurando que el sistema cuenta con controles suficientes y una amplia participación ciudadana que garantizan la transparencia de los resultados.
La configuración del Congreso que resulte de este domingo será determinante para el sucesor de Gustavo Petro. Una mayoría parlamentaria a favor o en contra definirá la capacidad de maniobra del próximo presidente, cuya elección final podría postergarse hasta el 21 de junio en caso de una segunda vuelta.
Con información de agencias




