En un contexto de alta inestabilidad en los mercados energéticos globales, expertos economistas y petroleros coinciden en que Venezuela está recuperando su rol estratégico como suministrador confiable para Estados Unidos y Europa.
Según las proyecciones para este año, el país suramericano podría consolidar un aumento significativo tanto en su volumen de exportación como en sus ingresos fiscales.
Giro en el mercado: De China hacia Estados Unidos
El economista José Guerra señaló un cambio drástico en el destino de las exportaciones venezolanas. De un flujo anterior de 800,000 barriles por día (bpd) —donde casi el 90% se destinaba al mercado chino—, la tendencia se ha revertido. Actualmente, la mayoría de los despachos se dirigen hacia la nación norteamericana.
Este volumen es clave para la seguridad energética regional, según Guerra:
»Es una cifra considerable para alimentar el parque refinador tanto de la costa este de los EE. UU. como de la costa oeste».
Para el cierre de este 2026, las estimaciones son optimistas:
Se espera que el suministro alcance los 1.1 millones de bpd, un incremento cercano al 15%.
Gracias al alza de precios derivada de los conflictos internacionales, el ingreso nacional podría subir entre un 40% y 50%.
Sin embargo, alcanzar la meta histórica de 3 millones de barriles diarios requeriría un esfuerzo financiero masivo. Guerra estima que se necesitarían entre 5 y 7 años de trabajo continuo e inversiones de unos 70,000 millones de dólares (cifra que otros actores, como Donald Trump, han situado incluso en los 100,000 millones).
La principal fortaleza de Venezuela reside en su ubicación. Frente a los riesgos actuales de navegar por Oriente Medio, el tránsito por el Atlántico hacia EE. UU. o Europa se presenta como una ruta sin dificultades logísticas ni amenazas bélicas. Venezuela se ratifica así como un «proveedor muy seguro».
El experto petrolero José Toro Hardy recordó, en declaraciones a EFE, que la relevancia de Venezuela no es nueva, sino histórica. El país fue el motor que impulsó a los aliados en la Segunda Guerra Mundial, aportando el 60% del crudo utilizado por sus fuerzas.
Asimismo, Toro Hardy subrayó que Venezuela ha sido el «salvavidas» energético en crisis previas, tales como:
La nacionalización del Canal de Suez (1956).
La Guerra de los Seis Días (1967).
La Guerra de Yom Kipur (1973).
Recuperar el sector petrolero no solo es una meta económica para el país, sino el retorno de Venezuela a su papel fundamental en el equilibrio energético del mundo occidental.
Con información de agencias




