Mantener los niveles de azúcar estables no significa renunciar al dulzor natural de las frutas. La clave para las personas con diabetes reside en elegir aquellas con un índice glucémico bajo y consumirlas en sus porciones adecuadas.
Asimismo, estas frutas permiten obtener vitaminas y antioxidantes esenciales sin provocar picos bruscos de insulina.
Existen variedades que, por su composición, se metabolizan de forma más lenta en el organismo. Entre las opciones más recomendadas por especialistas para integrar en la dieta diaria se encuentran:
- Cítricos: Naranja, toronja (pomelo) y limones.
- Frutas de hueso: Durazno (melocotón), ciruela y cereza.
- Clásicos con fibra: Manzana y pera (siempre con cáscara).
- Frutos rojos: Frutillas (fresas).
La fibra retrasa la absorción del azúcar y ayuda a evitar picos glucémicos. Entre las más recomendadas:
- Guayaba
- Frambuesa
- Arándano fresco
- Granada
Con información Medios Nacionales




