El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, admitió este jueves que su gobierno sostiene conversaciones con representantes de la administración de Donald Trump, confirmando así versiones que durante semanas fueron desmentidas o ignoradas por las autoridades de la isla.
En una intervención transmitida en vivo por la televisión estatal, el mandatario cubano explicó que los encuentros con funcionarios estadounidenses comenzaron recientemente y forman parte de la tradición diplomática de la Revolución, aunque aclaró que no suelen responder a «campañas especulativas» sobre estos asuntos.
La declaración pública se produjo minutos antes de lo previsto, cuando la prensa oficial adelantó que Díaz-Canel se dirigiría a la nación desde la sede del Comité Central del Partido Comunista, acompañado por altos cargos del Buró Político y del Consejo de Ministros.
El contexto del anuncio no podía ser más crítico
El líder cubano reveló que la isla lleva más de tres meses sin recibir combustible, luego de que la administración Trump endureciera las sanciones y amenazara con aranceles a los países que enviaran petróleo a Cuba. «El impacto en la vida de nuestro pueblo es inconmensurable», admitió Díaz-Canel, refiriéndose a la crisis energética que ha paralizado sectores clave de la economía.
El gobernante enmarcó estas conversaciones como una continuación de la postura expresada el pasado 5 de febrero, cuando manifestó la disposición de Cuba al diálogo bilateral. «Hay muchas cosas en las que podemos trabajar juntos, sin prejuicios», insistió, en un tono conciliador que contrasta con la habitual retórica antimperialista.
El anuncio se produce horas después de que el régimen cubano informara sobre la liberación de 51 presos, una medida gestionada con la mediación del Vaticano que algunos analistas interpretan como un gesto hacia Washington en el marco de estos acercamientos diplomáticos.
Con información Agencias.-




