Por: Francisco Delascio Chitty
Se inicia la sequía y la Ceiba se despoja de su verde ropaje para dar paso al proceso fenológico de exhibir sus flores y abrir sus frutos para que el viento con libertad disperse sus semillas envueltas en fina lana algodonosa recorriendo así, distancias para asentarse en nuevos espacios. Ella, desnuda, sin rubor ni pena, enseña su belleza arquitectónica recordándonos la majestuosidad del Creador.
Taxonómicamente es Ceiba pentandra, su primer epíteto deriva de la lengua arahuaca para los grandes árboles y pentandra, es voz griega que alude a los cinco estambres de sus flores. Árbol más que centenario, su tronco cuando joven es verde y espinoso, ya adulto puede ser barrigudo y presenta aletones o raíces fúlcreas como contrafuertes; entre ellas puede retenerse el agua y así servir de abrevadero. Su amplia copa y corpulento ramaje, suele dar albergue a plantas epífitas e incluso terrestres como cardones.

Las hojas digitada-palmadas son caducas. Presenta flores blanca-amarillentas, el fruto es capsular, fusiforme, coriáceo, semillas de 4-6 mm de longitud, marrón-negruzca, envueltas en una lana blanco-amarillento-cinéreo. Árbol autóctono, se distribuye en el país entre los 0-1000 m de altitud. Algunas aplicaciones conferidas a ella tenemos: de su tronco se labran curiaras y bongos; la madera se emplea en tornería, producción de enchapado, plantillas de zapatos, tacones, cajas de fósforo, artesas (cajones para amasar) barriles y ataúdes. Su corteza presenta principios activos como alcaloides aporfinicos, saponinas, taninos, fenoles y ácidos, linoleicos entre otros.
La raspadura el ella (corteza) en decocción se usa como tónico, aperitivo y diurético. Dicha bebida se le da a las mujeres y animales de corral para expulsar la placenta después del parto; también se ingiere contra espasmos y lumbagos. Externamente actúa como cicatrizante y champú vigorizante del cabello. Los brotes tiernos (cogollos) de ella, mezclados y triturados con la corteza del guamacho (Pereskia guamacho), después de haberse dejado al sereno se usa para lavarse la cabeza contra la rinitis.
Con esos cogollos también se preparan collares o pulseras que les colocan a los niños durante el período de dentición para evitarles aflicciones. Las flores en infusión contrarrestan dolores cefálicos. De las semillas se extrae aceite para fabricar jabones, combustible de lámparas, aliviar quemaduras; además se consumen tostadas (semillas).
Las fibras que envuelve a sus simientes sirven para confeccionar los estabilizadores de los dardos de las cerbatanas empleadas por algunos indígenas; empleándose también como material de relleno de colchones, guantes, salvavidas, aislantes en paredes de sala de grabación; comercialmente se le conocen como “capoc o kapok”.
La Ceiba para muchas culturas meso y suramericana ha sido fuente de toda vida y regeneración; árbol que se erige hasta el cielo, sus raíces se hunden en los abismos del inframundo y sus ramas alcanzan el empíreo del cielo de ahí, que haya sido objeto de insignes veneraciones; entonces, reconozcámosla como NUESTRO EMBLEMA CAPITAL Ciudad Bolívar.




