El empresario naviero y principal contratista de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Wilmer Ruperti, permanece bajo custodia de las autoridades venezolanas desde la jornada del jueves 19 de marzo, según confirmaron sus representantes legales y fuentes de la agencia de noticias Reuters.
La retención del magnate se produjo luego de que el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) solicitara una reunión formal con el dueño de Maroil Trading. Tras acudir a la sede policial para el encuentro oficial, el contacto con Ruperti se interrumpió, cumpliendo actualmente más de 24 horas incomunicado.
Los representantes legales de Ruperti manifestaron su alarma ante la falta de información sobre el estado del empresario. En declaraciones ofrecidas a medios internacionales, la firma de abogados subrayó:
«Estamos profundamente preocupados por su bienestar. No hemos recibido una notificación formal sobre cargos criminales ni una boleta de excarcelación. El señor Ruperti no ha regresado a su hogar ni a sus oficinas tras ingresar a la sede policial».
La detención de Ruperti ocurre en un momento crítico para la industria energética nacional. El Estado venezolano se encuentra ejecutando auditorías masivas sobre los contratos de exportación de coque de petróleo.
Cabe destacar que Ruperti, a través de sus diversas firmas, ha mantenido una posición dominante en este sector estratégico durante la última década. La acción del SEBIN se interpreta como parte de este proceso de revisión de cuentas y contratos de exportación.
Hasta el momento, existe un hermetismo total por parte de las instituciones del Estado. Ni el Ministerio Público ni la Vicepresidencia de la República han emitido comunicados aclarando si el magnate enfrenta una investigación formal por corrupción o si su permanencia en la sede del SEBIN responde a una retención preventiva con fines interrogativos.
Con información de agencias




