El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado de «muy intensas» las recientes conversaciones con autoridades iraníes, en un esfuerzo por alcanzar lo que describe como una «resolución completa y total» de las hostilidades en Oriente Medio. Sin embargo, el gobierno en Teherán ha negado tajantemente la existencia de cualquier tipo de acercamiento entre ambas naciones.
En una entrevista telefónica concedida este lunes a la cadena CNBC, el mandatario estadounidense expresó su optimismo respecto a la posibilidad de lograr «algo muy sustancial». Durante la intervención, Trump fue más allá al señalar que los acontecimientos actuales dentro del país persa pueden definirse como un proceso de «cambio de régimen».
A través de su plataforma Truth Social, el presidente detalló que los diálogos mantenidos en las últimas 48 horas han sido «muy positivos y productivos». Según el mandatario, estas conversaciones están programadas para continuar a lo largo de la presente semana.
Como gesto derivado del tono de estas supuestas negociaciones, Trump anunció una orden directa al Departamento de Guerra:
Aplazamiento de ataques: Se ha decretado una tregua de cinco días en los planes de ofensiva contra centrales eléctricas e infraestructuras energéticas iraníes.
Condicionalidad: La continuidad de esta pausa dependerá estrictamente del carácter y la evolución de los diálogos en los próximos días.
Esta apertura al diálogo surge tras un fin de semana de alta tensión. El pasado sábado, la Casa Blanca envió un ultimátum de 48 horas a Irán exigiendo el levantamiento inmediato de las restricciones al tránsito en el estrecho de Ormuz. La advertencia incluía la amenaza explícita de «atacar y destruir» las plantas de energía del país en caso de no cumplirse las demandas estadounidenses.
Pese al optimismo mostrado por Washington, la negativa oficial de Teherán plantea una incertidumbre sobre la verdadera naturaleza de estos contactos y el futuro de la estabilidad en la región.
Con información de agencias



