En el marco de la 14ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un grupo de 66 países miembros —que representan el 70% del comercio mundial— ha adoptado este sábado un acuerdo histórico sobre comercio electrónico. Este pacto se posiciona como el primer marco normativo adaptado a las exigencias de la economía digital moderna.
A diferencia de los tratados tradicionales de la OMC que exigen el consenso de los 166 Estados miembros, este acuerdo se aplicará bajo una modalidad plurilateral. Esta estrategia ha permitido superar los bloqueos históricos que hicieron fracasar intentos previos de regulación global.
El acuerdo destaca por su pragmatismo, incluyendo:
Asistencia técnica: Apoyo especializado para naciones menos avanzadas.
Plazos flexibles: Adaptación gradual a las nuevas normativas.
Reducción de barreras: Facilitación del acceso a mercados para Pymes al disminuir trabas regulatorias.
Seguridad jurídica: Mayor estabilidad y previsibilidad para empresas y consumidores finales.
Según proyecciones citadas por Australia, Japón y Singapur en una declaración conjunta, no implementar estas medidas supondría una pérdida de oportunidad comercial valorada en 159.000 millones de dólares anuales.
»Al avanzar con este acuerdo, las economías participantes establecen un marco regulatorio común que reduce costos y abre nuevas oportunidades. Es una muestra de que el sistema multilateral es capaz de responder a los desafíos económicos actuales», afirmó Ngozi Okonjo-Iweala, Directora General de la OMC.
El acuerdo entrará en vigor una vez que 45 países lo ratifiquen, implementándose inicialmente mediante arreglos provisionales con la meta de integrarlo plenamente al marco jurídico de la OMC en el futuro.
El consenso agrupa a potencias como la Unión Europea, Japón, Reino Unido y China, junto a naciones de América Latina y Asia.
Wang Wentao (Ministro de Comercio de China): Subrayó que el pacto promoverá un crecimiento digital «inclusivo y sostenible».
A pesar del avance, persiste la tensión sobre la moratoria de aranceles a las transmisiones electrónicas. Mientras la mayoría apoya una extensión de dos años y actores como EE.UU. y la UE abogan por una moratoria indefinida, países como la India mantienen su oposición, argumentando la necesidad de preservar su soberanía fiscal y futuros ingresos por aranceles digitales.
Con información de agencias



