El Gobierno de España ha ratificado este lunes su postura de no intervención en el conflicto bélico contra Irán, anunciando que no permitirá el uso del espacio aéreo nacional ni de las bases militares de utilización conjunta para acciones relacionadas con esta guerra.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha sido la encargada de confirmar la medida, subrayando la negativa tajante del Ejecutivo: “Ni se autoriza la utilización del espacio aéreo español para actuaciones que tengan que ver con la guerra en Irán, ni el uso de instalaciones militares conjuntas para este fin”.
Las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) quedan excluidas de cualquier operativa vinculada a la ofensiva. No obstante, se mantiene su uso para los fines estrictamente recogidos en el convenio bilateral vigente entre España y Estados Unidos.
El Ejecutivo de Pedro Sánchez califica la ofensiva liderada por EE. UU. e Israel como “profundamente ilegal e injusta”, lo que ha elevado la tensión con la administración de Donald Trump, quien ha llegado a amenazar con represalias comerciales.
Expertos militares señalan que esta decisión supone un contratiempo para la logística estadounidense, al obligar a sus aeronaves a buscar rutas alternativas y bases más lejanas, lo que condiciona la carga de armamento y la planificación de combustible.
Pese a la intención del Gobierno de mantenerse al margen del conflicto, la medida ha encontrado resistencia en el ámbito interno. Alicia García, portavoz del Partido Popular en el Senado, ha tildado la decisión de “improvisada” y ha denunciado una supuesta falta de coherencia en la política exterior.
García ha señalado que el envío de la fragata Cristóbal Colón hacia Chipre contradice, a su juicio, el discurso oficial de no intervención, acusando al Gobierno de enviar mensajes contradictorios a los aliados internacionales.
Con información de agencias



