El Gobierno de Australia ha intensificado su ofensiva regulatoria contra las grandes corporaciones tecnológicas al abrir una investigación formal sobre las operaciones de Meta, TikTok, Snapchat y Google.
El proceso tiene como objetivo determinar si estas plataformas están eludiendo de manera deliberada la histórica legislación que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 16 años.
A tres meses de la entrada en vigor de la normativa, los hallazgos preliminares son alarmantes. Según informes publicados originalmente por The Guardian, aproximadamente el 70% de los menores de 16 años que ya poseían cuentas en Instagram, Snapchat o TikTok han logrado mantener su actividad sin restricciones, a pesar de la prohibición nacional.
La investigación sugiere que las matrices tecnológicas han fallado en implementar las «medidas razonables» que exige la ley. En lugar de sistemas de verificación robustos, se han detectado procesos deficientes o inexistentes que permiten a miles de adolescentes burlar los controles de edad.
La Comisionada de Seguridad Electrónica, Julie Inman Grant, ha sido tajante respecto a la responsabilidad de las empresas involucradas:
»Las empresas de mil millones de dólares tienen la capacidad de innovar. El gobierno no aceptará excusas técnicas mientras la salud mental de los jóvenes esté en riesgo», afirmó Inman Grant.
De comprobarse que existió negligencia en la protección de los menores, las compañías podrían enfrentar multas de hasta $49.5 millones de dólares australianos por cada infracción grave detectada.
El desenlace de este proceso regulatorio en Australia es observado de cerca por la comunidad internacional. Países como el Reino Unido, Noruega e Indonesia están evaluando marcos legales similares y el caso australiano servirá como hoja de ruta para la seguridad digital infantil a nivel global.
Se prevé que los reguladores australianos anuncien las conclusiones finales de la investigación y las penalizaciones correspondientes a mediados de este año.
Con información de agencias



