El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo que su administración iniciará una operación estratégica para tomar el control directo del Estrecho de Ormuz, con efecto inmediato. La medida responde a la falta de garantías por parte de Teherán tras el fracaso de las recientes conversaciones de alto nivel celebradas en Islamabad, Pakistán.
La decisión busca asegurar la libre navegación en esta vía marítima crítica, por la cual transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, y proteger los buques cisterna de los riesgos de bloqueo y minas navales que han afectado el tránsito en las últimas semanas.
Se ha ordenado el despliegue de la Quinta Flota de la Armada de los Estados Unidos para supervisar el tránsito y establecer un corredor de seguridad permanente bajo vigilancia estadounidense. El presidente Trump ha instruido a la Armada interceptar cualquier embarcación que haya pagado peajes considerados «ilegales» a fuerzas iraníes, así como iniciar labores activas de desminado en la zona.
El mandatario fue enfático al declarar que «no se permitirá que Irán se beneficie de este acto de extorsión» y advirtió sobre consecuencias inmediatas ante cualquier intento de interferencia por parte de fuerzas extranjeras.
La determinación de Washington sigue a la interrupción de los contactos diplomáticos este fin de semana, donde las delegaciones estadounidenses, encabezadas por el vicepresidente JD Vance y los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner, no lograron un acuerdo respecto al programa nuclear iraní, punto que EE. UU. calificó como una condición inaceptable planteada por el régimen de Teherán.
Washington sostiene que el Estrecho de Ormuz representa un punto de interés nacional crítico y ha reafirmado su postura de que «el mundo no puede ser rehén de las ambiciones de Teherán».
Expertos en seguridad internacional advierten que este movimiento representa una escalada sin precedentes en las tensiones en el Golfo Pérsico, elevando el riesgo de una respuesta directa de las fuerzas armadas iraníes, que reclaman soberanía territorial sobre estas aguas. La comunidad internacional permanece atenta al desarrollo de la operación, mientras los mercados energéticos reaccionan a la incertidumbre sobre el flujo de crudo en esta zona neurálgica.
Con información de agencias



