Opinión | ¿El fin de la diplomacia? Trump ahora es quien ordena bloquear el estrecho de Ormuz

Por: Abg. Francisco Ordaz

La lógica política parece estar ausente en la batalla por el control del estrecho de Ormuz. Tras mes y medio de una guerra y 160 mil millones de dólares en pérdidas a la economía global, Estados Unidos exigía la apertura del paso  -bajo la amenaza de que, de lo contrario, toda la civilización iraní sería destruida-; hoy es Trump quien decide ponerle el candado al estrecho. Este giro de 180 grados en la estrategia de Donald Trump deja al mundo en un desconcierto total: el cazador ha decidido usar la misma trampa que antes denunciaba como un acto de extorsión global por parte de Irán.

Desde aquel 28 de febrero, cuando la aviación de EE. UU. e Israel descabezó al liderazgo iraní, la guerra ha sido un pulso de resistencia. Irán, herido pero no vencido, utilizó el cierre del estrecho como su último recurso de presión sobre el 20% del crudo mundial. Sin embargo, el frágil respiro que trajo la mediación en Pakistán se esfumó este 12 de abril. Tras 21 horas de duras negociaciones en Islamabad, la diplomacia murió frente al muro de los desacuerdos nucleares y demandas abusadoras (denunciado por los negociadores iraníes) y la respuesta de Trump fue un martillazo: “La Armada de EE. UU. ha recibido órdenes de bloquear a cualquier buque, sin excepción, que intente entrar o salir del estrecho”.

Las consecuencias de este cerrojo norteamericano son un salto al vacío. El barril de crudo ya coquetea con precios récord, disparando la inflación en Europa y Asia, mientras que China observa con cautela cómo sus rutas de suministro se vuelven rehenes de la Casa Blanca. En casa, Trump apuesta todo a la firmeza para alimentar a su base electoral, pero camina sobre el filo de una navaja: un aumento imparable en el costo de la gasolina podría ser el bumerán que golpee su propio liderazgo.

En el Golfo Pérsico, lo que viene no es la paz, sino una fase mucho más agresiva. No estamos ante una victoria clara, sino ante el inicio de una guerra de nervios en alta mar donde cualquier roce entre buques puede incendiar nuevamente la región entera. La diplomacia ha fallado y el mundo hoy mira con temor un estrecho que pasó de ser una ruta comercial a convertirse en el arma definitiva de una guerra que nadie sabe cómo detener.

Roelsi Gudiño
Roelsi Gudiño
Periodista, Productora Audiovisual, Fotográfa, Marketing Digital, Creador Digital
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