En un ambiente habitualmente marcado por la rigidez diplomática y el protocolo vaticano, la fotógrafa y estratega de redes sociales venezolana, Lola Gómez, logró protagonizar un momento de calidez y conexión humana con el Papa León XIV, poco después de despegar hacia su maratónica gira apostólica por el continente africano.
Gómez, quien forma parte del equipo de Catholic News Service cubriendo las actividades del Sumo Pontífice, decidió romper el hielo durante el vuelo inaugural de una gira que contempla un recorrido por cuatro países, once ciudades y 18 vuelos internos en apenas diez días.
La interacción, que rápidamente se ha viralizado en redes sociales, destacó por dos gestos que permitieron al Papa alejarse momentáneamente de su papel institucional. Primero, Gómez compartió con el Pontífice la noticia del reciente triunfo de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol. Conocido por su afición a los deportes, el Papa León XIV recibió la noticia con una sonrisa y un efusivo «bien hecho», celebrando el hito deportivo.
Para sellar el encuentro, la comunicadora obsequió al Santo Padre un «kit de supervivencia» venezolano, compuesto por dulces icónicos que representan la identidad y la cultura del país: Susy, Cocosette, Samba y Toronto.
»Es un puente emocional para suavizar el peso de una agenda marcada por la alta política», comentó Gómez a través de sus plataformas digitales, resaltando que la diplomacia también se construye a través de la cercanía.
Para la comunicadora, quien suma casi tres años trabajando desde el Vaticano, este viaje representa un desafío logístico y profesional sin precedentes. «Este pinta, por lejos, como el viaje más demandante que he hecho. Somos más de 60 periodistas entre fotógrafos y videógrafos, acompañando al Papa en un despliegue intenso por África», explicó.
El gesto, que ha sido celebrado por compatriotas y seguidores del trabajo de Gómez, no solo puso el nombre de Venezuela en el avión papal, sino que dejó una imagen memorable del Papa León XIV. Gómez cerró su mensaje con un toque de humor, deseando que el Pontífice disfrute de sus golosinas mientras, quizás, dedica un momento de descanso a revisar algún partido en diferido, fiel a su estilo afable.
Con información de agencias



