Por: Francisco Delascio Chitty
Es un animal que ha llegado a dominar la inmovilidad en forma asombrosa, a tal punto que sobre su tosco pelo pueden crecer cianobacterias, algas verdes, ascomicetos (hongos), dándoles al mismo cierta tonalidad verdosa, e incluso de su pelaje ¡salir mariposas o polillas volando! Las perezas son del continente americano; en Venezuela están representadas por cuatro especies, que se agrupan en dos géneros según el número de dedos de sus patas anteriores: Bradypus (3 dedos) y Choloepus (2 dedos). De ellas, la más común es la pereza de tres dedos (Bradypus variegatus).
El nombre de Bradypus proviene del griego, que se traduce como “pies lentos”; y variegatus, voz latina, que alude a la variedad de tonalidades del pelambre de estos individuos. Ellas viven colgando de los árboles hacia abajo de forma invertida. Son lentas en vivir, moverse e incluso morir. De allí, su nombre, aunque quizás su falta de rapidez sea cautela y una óptima adaptación a la vida arbórea. Son folívoras, se alimentan básicamente de hojas, principalmente de yagrumo (Cecropia ssp).
Otras previsiones adaptativas de las perezas son: su fuerza muscular combinada con movimientos reflejos de flexión, lo que evita que se caigan de los árboles. Su resistencia a la sed, gracias a la cual pueden pasar días sin beber, pues solo con lamer el rocío le es suficiente. Otra adaptación es su pelambre, constituida por pelos largos, dispuestos del abdomen hacia el lomo, lo que favorece el escurrimiento del agua de lluvia durante su posición habitual.
La pereza alcanza una talla de 65 cm de longitud y un peso de 4-6 kgs. Presentan una pequeña cola cual mechón de pelo; su pelaje es gris o amarillento, áspero y en los machos se observa una mancha oscura (especulum) en el lomo. Su cabeza es pequeña, redonda y puede girar casi completamente sobre sí misma debido a que presenta dos vértebras cervicales más que los demás mamíferos. Las extremidades anteriores son largas y robustas, con tres dedos y provistas de uñas fuertes, afiladas, largas y curvas; cuando muere, la puede continuar agarrada a su rama por medio de dichas uñas.
Su cópula es de 10-15 minutos y se efectúa en el árbol de la hembra. La gestación es de 4-8 meses y paren una sola cría; en el parto es asistida por otras perezas, y la madre la amamanta durante 9 semanas; antes del año la cría se independiza. La pereza de tres dedos, es de hábitos diurnos y solo baja al suelo semanalmente para defecar, haciendo con su rudimentaria cola un hueco donde deposita las heces que luego cubre “abonando o fertilizando el bosque”.
Cuando están en tierra, se arrastran lentamente, pero en el agua son excelentes nadadoras. Aunque no son agresivas, son capaces de pelear ferozmente si se les molesta, valiéndose de sus garras, pero esta lucha es breve. Las perezas, Perezosos e irónicamente Pericos ligeros, como les decían los conquistadores, han sido y son cazadas por su carne y para aprovechar su piel para forrar sillas y hacer cojines, pues existe la creencia de que sentarse o contactar con la piel de ella cura las hemorroides, la tosferina y la sordera; que las inhalaciones de sus pelos quemados curan el asma y untarse el cuerpo con su orina elimina la malaria. Las perezas, con su mirada de resignación, gañidos agudos y lastimosos desde la cúpula de los árboles, parecieran suplicarnos: “Que seamos más lentos en la deforestación de los bosques”.



