Los mercados energéticos globales han entrado en una fase de alta volatilidad este jueves. El crudo Brent, referencia internacional, alcanzó brevemente los 126 dólares por barril (107,76 euros) durante las primeras operaciones de la jornada, marcando su nivel intradía más alto desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
El repunte, que superó el 7% en las primeras horas, responde directamente al estancamiento de las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. Al momento de emitir este informe, los precios muestran una ligera corrección, situándose en los siguientes niveles:
Brent: ~122 USD por barril (104,36 euros).
WTI (West Texas Intermediate): ~108,5 USD por barril (92,81 euros), tras haber superado la barrera de los 110 USD.
Factores de inestabilidad: El estrecho de Ormuz y el fracaso diplomático
La actual crisis de precios es consecuencia directa de tres factores críticos que amenazan el suministro global:
Bloqueo Logístico: El cierre continuado del estratégico Estrecho de Ormuz, punto vital para el tránsito de crudo mundial.
Ruptura del Diálogo: El fracaso de las recientes mesas de negociación, donde ambas partes se han negado a mantener encuentros presenciales.
Riesgo Bélico: La percepción del mercado de que un retorno a las operaciones militares es inminente tras el fin de la tregua técnica mantenida desde abril.
Escalada geopolítica: Trump evalúa opciones militares
La tensión ha escalado significativamente tras conocerse que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantendrá hoy una reunión de alto nivel con el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central estadounidense.
Según informes de Axios, la administración estadounidense está evaluando activamente nuevas «opciones militares» en territorio iraní. La posibilidad de que las operaciones de combate estén «seriamente en estudio» ha sido el catalizador principal para la reacción alcista de los mercados.
Analistas advierten que, de no reabrirse las vías diplomáticas o el Estrecho de Ormuz, la presión sobre el coste energético continuará aumentando, impactando directamente en la inflación global y en las cadenas de suministro que apenas comenzaban a estabilizarse tras conflictos previos.
Con información de agencias



