Un estudio de seguimiento con resonancias magnéticas asoció una menor acumulación de grasa abdominal visceral con una atenuación de la atrofia cerebral, la preservación de estructuras clave del cerebro y un mejor rendimiento cognitivo en la mediana edad tardía. Los resultados se publicaron en Nature Communications.
En la investigación participaron 533 mujeres y hombres de mediana edad. Se basó en imágenes de resonancia magnética avanzadas del abdomen y el cerebro, las mismas que se tomaron entre 5 y 16 años después de que los participantes fueron parte de cuatro ensayos clínicos dietéticos, controlados y a largo plazo, independientes entre sí.
«Los resultados apuntan al control de la glucosa y a la reducción de la grasa visceral abdominal como objetivos medibles, modificables y alcanzables en la mediana edad», indicó la profesora Iris Shai, de la Universidad Ben-Gurión del Néguev (Israel), quien dirigió el estudio. La experta agregó que estos objetivos tendrían «potencial real» para ralentizar la degeneración cerebral y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
Evitar el envejecimiento cerebral
Los investigadores señalaron que el exceso de grasa visceral podría relacionarse con el envejecimiento cerebral, influenciado sobre todo por niveles de azúcar en la sangre y la sensibilidad a la insulina. El balance glucémico fue el único marcador que pudo predecir cuánto cambiaría la estructura del cerebro, mientras los marcadores de grasas o de inflamación no pudieron hacerlo.
Según los resultados, una menor acumulación de grasa visceral a lo largo de los años se asoció con puntuaciones más altas en la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA, por sus siglas en inglés), con una desaceleración en la expansión de los ventrículos cerebrales (un marcador establecido de atrofia cerebral), así como con la preservación del volumen cerebral total, del volumen de sustancia gris y de la puntuación de ocupación del hipocampo, descrita como un marcador sensible del envejecimiento cerebral y la memoria.
En un subgrupo, estas asociaciones no se observaron en el caso de la grasa subcutánea (aquella que se encuentra directamente debajo de la piel y se puede pellizcar) ni del índice de masa corporal (IMC), por lo que los autores hacen énfasis en la importancia que se debe prestar a la grasa visceral.
«El peso por sí solo no es un marcador»
Además, el informe indicó que la reducción de la grasa visceral durante una intervención dietética de 18 meses predijo una mejor preservación de las estructuras cerebrales cinco y diez años después. Se planteó que la reducción de la grasa abdominal, más que la pérdida de peso en sí, fue el factor asociado a los resultados a largo plazo.
La autora principal, la doctora Dafna Pachter, afirmó que «el peso por sí solo no es un marcador sensible de los profundos cambios metabólicos que se producen en el cuerpo».
Los investigadores pidieron cautela a la hora de interpretar los resultados y enumeraron varias limitaciones: la muestra estaba formada mayoritariamente por hombres con sobrepeso u obesidad, por lo que los resultados pueden no ser aplicables a otros grupos de población; y la función cognitiva no se midió de forma sistemática antes o inmediatamente después de la intervención, por lo que no es posible evaluar los cambios cognitivos individuales con el tiempo.
Con información Agencias.-



