Aunque el sodio es un mineral que tiene mucha mala fama dentro de la alimentación, la realidad es que no se trata de un enemigo, sino de un nutriente de gran importancia para el cuerpo, pero que se debe consumir de forma correcta para que funcione.
Este mineral resulta esencial para que el organismo lleve a cabo diferentes funciones básicas como el equilibrio de líquidos, la transmisión de impulsos nerviosos y el funcionamiento muscular, pero el problema viene cuando no se pone atención a cuánto se consume.
Es muy común que las personas superen la cantidad recomendada de sodio al día sin darse cuenta e incluso de forma fácil. Esto se debe a que es un mineral que no solo está presente en la sal de mesa, sino también en una gran variedad de alimentos procesados y productos cotidianos.
Una de las formas de disminuir este mineral es utilizar alimentos frescos en vez de procesados. A menudo, los productos industrializados suelen aportar una cantidad más grande de este mineral, donde actúa como conservador o para potenciar su sabor.
En comparación, las frutas, verduras, carnes y leguminosas frescas brindan una cantidad menor de sodio; al elegir los ingredientes, puedes tener un mejor control sobre lo que consumes.
Otra forma de reducir el consumo de sodio es la cantidad de sal que se utiliza en cada comida; se puede iniciar con poco de este ingrediente, pero sin quitarlo por completo, es decir, medir la cantidad que se lleve a la boca.
Con información Agencias-.



