Según estudio, el 50% de la población mundial no duerme bien

En el marco del Mes de la Salud, especialistas alertaron sobre el impacto del descanso ineficiente en la regeneración celular y el sistema inmunológico.

Se estima que cerca del 50% de la población mundial padece algún trastorno del sueño, siendo el insomnio y la apnea los más frecuentes.

Óscar González, neurólogo del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), explicó que el sueño es un estado fisiológico de disminución de la conciencia y de la capacidad de reaccionar ante estímulos.

Durante este proceso, el cerebro trabaja con una intensidad similar o superior a la del estado de vigilia para regular funciones biológicas fundamentales.

Trastornos más comunes

El especialista identificó las principales alteraciones que afectan la calidad del descanso:

Insomnio: Dificultad para conciliar o mantener el sueño.

Trastornos respiratorios: Casos como la apnea del sueño.

Trastornos del movimiento: Incluye el síndrome de piernas inquietas, común en personas con diabetes o anemia.

Parasomnias: Presencia de pesadillas y alucinaciones.

Alteraciones del ritmo circadiano: Patrones de sueño desfasados, frecuentes en adolescentes y adultos mayores.

Impacto según la edad

La falta de un sueño reparador se manifiesta de forma distinta a lo largo de la vida. En los niños, el déficit de descanso suele traducirse en bajo rendimiento escolar, irritabilidad e hiperactividad.

Según González, esto puede derivar en diagnósticos erróneos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

En los adultos, la privación de sueño se asocia con fatiga crónica, somnolencia diurna y un incremento en el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas, como la demencia.

Claves para la higiene del sueño

Para garantizar la transición adecuada entre las fases No-REM (restauración física) y REM (reparación cognitiva), el neurólogo recomendó mantener los siguientes hábitos:

Alimentación: Evitar el consumo de cafeína, alcohol y nicotina antes de dormir. Cenar ligero al menos dos horas antes de acostarse.

Ambiente: Mantener la habitación oscura, fresca y libre de dispositivos electrónicos que emitan luz azul.
Uso de la cama: Limitar el espacio exclusivamente para dormir y la actividad sexual.

Rutina: Levantarse siempre a la misma hora y realizar actividad física, evitando el ejercicio intenso inmediatamente antes del descanso.

González enfatizó que, ante la persistencia de problemas para dormir, es indispensable acudir a profesionales para recibir un diagnóstico preciso a través de estudios como la polisomnografía.

Con información ÚN

Roelsi Gudiño
Roelsi Gudiño
Periodista, Productora Audiovisual, Fotográfa, Marketing Digital, Creador Digital
- PUBLICIDAD-spot_img
spot_img