Un equipo de investigadores argentinos ha logrado un hito científico en la lucha contra el hantavirus al desarrollar un innovador spray nasal de aplicación preventiva. El proyecto, liderado por la doctora María Eugenia Segretin, se presenta como una de las estrategias más prometedoras para frenar una enfermedad que actualmente no tiene cura específica y que mantiene altos índices de mortalidad en distintas regiones del norte y sur de Argentina.
El desarrollo se llevó a cabo en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (INGEBI), con la participación de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La clave del avance radica en la biofarmacia vegetal, una tecnología de vanguardia que utiliza plantas de tabaco modificadas genéticamente para producir anticuerpos monoclonales. Este sistema permite generar proteínas terapéuticas a menor costo y en menor tiempo que los métodos tradicionales de cultivo celular.
Además de la ventaja económica, el compuesto demostró una característica crucial para la salud pública: estabilidad a temperatura ambiente. Esto facilitará su distribución y logística en comunidades vulnerables y áreas rurales alejadas de los grandes centros urbanos, donde el acceso a la cadena de frío suele ser un desafío.
El hantavirus se transmite principalmente por la inhalación de partículas virales presentes en las secreciones y excrementos del ratón colilargo, un roedor habitual en zonas boscosas y rurales. Frente a esta amenaza, el spray nasal funciona de la siguiente manera:
Barrera biológica: Al aplicarse, los anticuerpos monoclonales actúan directamente sobre las proteínas superficiales del virus.
Neutralización temprana: Bloquean la capacidad de infección del virus en el tracto respiratorio, impidiendo que se adhiera a las células y llegue a los pulmones.
Eficacia en laboratorio: En los ensayos experimentales, el spray logró reducir la carga viral hasta niveles indetectables.
»El formato del dispositivo facilita la autoadministración por parte de personas expuestas a ambientes de riesgo, sin necesidad de intervención médica especializada», destacaron los investigadores, agregando además que la tecnología permite adaptar rápidamente los anticuerpos a las distintas variantes del virus que circulan en América del Sur.
El estudio, que ya ha captado la atención de la comunidad científica internacional tras su publicación en la revista Nature Communications, se encuentra actualmente en una etapa de optimización previa al inicio de los ensayos clínicos en humanos, los cuales contarán con la supervisión de la ANMAT.
Dado que el costo por dosis promete ser altamente accesible para programas públicos de salud, las autoridades nacionales ya están analizando la instalación de una planta piloto destinada a la producción masiva de estas proteínas. En un escenario donde bloquear el ingreso del patógeno al organismo es vital, este desarrollo argentino se perfila como una herramienta histórica para salvar vidas en las zonas más afectadas.
Con información de agencias



