El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, manifestó hoy su optimismo respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo definitivo que ponga fin a la guerra con Irán. Las declaraciones coinciden con la llegada a Teherán del general Asim Munir, jefe del ejército de Pakistán, quien lidera los esfuerzos de mediación entre ambas naciones.
El viaje de Munir a la capital iraní se produce apenas veinticuatro horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera que las negociaciones se encuentran «justo en el límite» entre la firma de un pacto histórico o la reanudación de las operaciones militares. Según la agencia de noticias iraní ISNA, el mediador pakistaní tiene como objetivo «continuar las conversaciones con las autoridades iraníes».
«Creo que los pakistaníes viajarán hoy a Teherán. Así que esperemos que eso impulse aún más el proceso», declaró Rubio ante los medios de comunicación.
Pakistán ha intensificado notablemente su rol mediador en los últimos días. El ministro del Interior de ese país, Mohsin Naqvi, ha viajado en dos ocasiones a Irán para trasladar la última propuesta de paz de la Casa Blanca.
Aunque el gobierno iraní confirmó que sigue evaluando la propuesta, la república islámica ha vuelto a poner sobre la mesa sus condiciones no negociables:
La liberación inmediata de los activos iraníes congelados en el extranjero.
El fin del bloqueo estadounidense sobre sus puertos, vigente desde el 13 de abril.
Teherán ha enfatizado, además, que no cederá «nunca a la intimidación».
El conflicto armado, que comenzó el pasado 28 de febrero con los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, ha desestabilizado la economía global. Actualmente rige un frágil alto el fuego implementado el 8 de abril que ha frenado las hostilidades principales, pero cuya continuidad pende de un hilo.
Durante su intervención, el secretario Rubio no ocultó el malestar de Washington con sus aliados occidentales, reiterando sus críticas a los miembros de la OTAN por la falta de apoyo operativo en el conflicto.
«El presidente Donald Trump no les está pidiendo que envíen sus aviones de combate. Pero ellos se niegan a hacer nada», recriminó Rubio. «Esto nos molestó mucho».
Por otra parte, la estrategia estadounidense parece chocar con los intereses de su principal aliado en la región. Medios norteamericanos como CNN y CBS informaron sobre una tensa llamada telefónica ocurrida el martes entre Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Según los reportes, Trump habría afirmado con contundencia que Netanyahu «hará lo que yo quiera que haga», evidenciando la presión de Washington por una salida diplomática frente a la postura de Israel, que aboga por retomar los combates.
Analistas internacionales señalan que un pacto de paz representa un escenario adverso para el mandatario israelí. Danny Citrinowicz, investigador en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv, señaló en la red social X que un acuerdo definitivo «podría incluso poner fin a la guerra», un panorama que describió como «una pesadilla» para Netanyahu.
Situación crítica en el frente libanés
Mientras se debate el futuro del acuerdo, la violencia no cesa en otros frentes. Medios estatales de Líbano denunciaron que un bombardeo israelí dañó este jueves un hospital en el sur del país, violando la tregua vigente.
Israel justifica estas operaciones, que incluyen demoliciones y órdenes de evacuación, asegurando que están dirigidas contra posiciones de la milicia chií Hezbolá.
El impacto humanitario en Líbano sigue en aumento desde que el país fue arrastrado al conflicto el pasado 2 de marzo tras un ataque de Hezbolá. El Ministerio de Salud libanés reportó que 16 hospitales han resultado dañados y se registran al menos 3.089 víctimas mortales, entre las que se incluyen 116 trabajadores de la salud y rescatistas.
Con información de agencias



