Hoy, nuestra Ciudad Bolívar cumple 262 años de existencia, y celebramos su condición de faro inamovible en la historia de América.
Hablar de esta tierra, es citar la piedra angular de nuestra independencia. Fue aquí, en el corazón de la Angostura, donde se fraguó el sueño de la Gran Colombia, bajo la visión de un Libertador que trascendió fronteras, historia y tiempo.
Honrar a Ciudad Bolívar es reconocer que somos herederos de una estirpe de hombres universales.
Es caminar por el Paseo Orinoco entendiendo que de esta tierra brotó la raíz del destino de un continente.


No no puede ser coincidencial, la ciudad cuyo epicentro tiene el nombre de los valores humanos más altos: Amor Patrio, Igualdad, Progreso, Libertad, Concordia, Constitución; desde nuestra tierra fue trazada una hoja de ruta ética para las generaciones venideras.
Pero Ciudad Bolívar es mucho más que el eco de decretos históricos. Es una ciudad que respira arte y universalidad. Sus fascinantes atardeceres sobre el río Orinoco, pudieron ser la inspiración donde maestros como Jesús Soto tradujeron el movimiento y la luz en un lenguaje que el mundo entero aprendió a admirar.

Del mismo modo que las cuerdas de Antonio Lauro elevaron nuestra identidad a las salas de concierto más exigentes del planeta, demostrando que desde la ribera del río se puede tocar la fibra de la humanidad entera.
Sigamos honrando ese gran legado, desde el esfuerzo por hacer lo propio de la mejor manera posible, y que estos 262 años sean un recordatorio de que somos una ciudad que no se agita ante el paso de los años, mantiene su sosiego, su serenidad, como el más sabio de los maestros, ese que no tiene que demostrar nada, porque su sola presencia, manifiesta.


Así es nuestra Ciudad Bolívar, desde la esencia histórica que resguarda celosamente, con la fuerza indomable que fluye por las aguas de nuestro Río Padre.
¡Feliz aniversario a la ciudad histórica, cuna de libertad y hogar de maestros!
Directora General, Marilyn Luis



