El presidente de la Federación Venezolana de Arroz (Fevearroz), José Luis Pérez, advirtió que los constantes cortes eléctricos que padece el país están comprometiendo seriamente el desarrollo del 60% del área de siembra nacional de este rubro.
Pérez explicó que el éxito de este cultivo depende directamente del uso de motores eléctricos, esenciales para los sistemas de bombeo tanto de pozos profundos como de aguas superficiales. La interrupción constante del fluido eléctrico genera un severo impacto en el arranque del ciclo de siembra de invierno 2026, una etapa crítica donde el agua es el factor determinante.
«En el sector arrocero tenemos como el 60% del área regada con uso de motores eléctricos, sobre todo ahorita en la época de invierno, donde no están en actividad los sistemas de riego de los embalses», puntualizó el dirigente agropecuario, alertando que las fallas semanales implican «riesgos extremos para el cultivo en momentos donde es vital inundar los campos».
La situación ya se refleja en los campos de Portuguesa, Barinas y Cojedes, los estados que concentran el grueso de la producción arrocera en el país. Para este ciclo, el sector proyectó una intención de siembra estimada en 62 mil hectáreas; sin embargo, las labores registran un fuerte retraso y apenas se ha ejecutado el 20% del área prevista.
A los inconvenientes con el suministro eléctrico se le suman los factores climáticos propios de la temporada. El representante de Fevearroz apuntó que el inicio del ciclo se ha visto ralentizado por la dinámica de las precipitaciones.
“El ciclo prácticamente está iniciando; vamos un poco retrasados porque también las lluvias nos han obligado a muchos de nosotros a esperar que las condiciones del suelo estén óptimas, lo que se llama capacidad de campo, para que la germinación de la semilla sea rápida”, concluyó Pérez.
Ante este panorama, el sector arrocero nacional hace un llamado urgente a las autoridades competentes para coordinar soluciones que garanticen la estabilidad del servicio eléctrico en las zonas rurales, un paso indispensable para no poner en riesgo la soberanía alimentaria y el abastecimiento del principal cereal de la mesa venezolana.
Con información de agencias



