Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) informaron que la cifra de casos confirmados de ébola en el país ha ascendido a 635. Según el último reporte del Instituto Nacional de Salud Pública, el número de víctimas mortales a causa de la enfermedad también se incrementó, situándose en 127 fallecidos.
El balance de las últimas 24 horas refleja una situación compleja, con el registro de 37 nuevas infecciones y 12 fallecimientos. Actualmente, el brote afecta a tres provincias del país: Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri. Esta última se mantiene como el epicentro de la emergencia al concentrar la gran mayoría de los contagios, con un aproximado de 600 casos.
El ministro de Salud de la RDC, Roger Kamba, declaró que el brote, ocasionado por la cepa Bundibugyo, continúa representando un desafío importante para el país. No obstante, enfatizó que las acciones de contención están cobrando fuerza y que los mecanismos de rastreo de contactos muestran mejorías significativas.
A través de su cuenta oficial en la red social X, el ministro detalló que la proporción de contactos bajo seguimiento médico subió al 61,1%, en comparación con el 56,4% registrado el día anterior. Kamba garantizó que las autoridades sanitarias se encuentran monitoreando activamente «cada zona, cada alerta y cada señal».
«Cada recuperación transmite un fuerte mensaje: vengan por su tratamiento porque una atención temprana salva vidas», afirmó el ministro Kamba.
La efectividad del tratamiento se evidencia en el reporte de ocho nuevas altas médicas (siete en Nyankunde y una en Mongbwalu, ambas localidades de Ituri), elevando a 30 el total de pacientes recuperados.
Para hacer frente a la crisis, el Gobierno congoleño ha desplegado 490 toneladas de medicamentos en las zonas afectadas. Asimismo, se ha reforzado la capacidad de los laboratorios locales y los equipos de respuesta inmediata se mantienen movilizados de forma permanente en Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur.
Este brote de ébola fue declarado oficialmente por la RDC el pasado 15 de mayo. Solo dos días después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo catalogó como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), activando las alertas y el apoyo de la comunidad global.
Con información de agencias



