Corea del Sur derrotó 2-1 a República Checa en su estreno del Mundial 2026

Corea del Sur cosechó una importante y merecida victoria ante la República Checa en su debut en el Mundial 2026 (2-1). Los goles de Hwang in-Beom y Oh Hyeon-Gyu dieron la vuelta al tanto de Krejčí para establecer los primeros tres puntos en el casillero surcoreano.

El combinado asiático fue claro dominador del encuentro, pero los checos también tuvieron sus opciones en un partido que pudo caer para cualquier lado. La calidad de Hwang In-beom, autor de un gol y una asistencia, decantó la balanza del lado de los pupilos de Hong Myung-bo.

Son perdona a una inocua República Checa en el primer acto

Superada la enorme expectación del partido inaugural, el Estadio de Guadalajara acogía el segundo duelo del grupo A con mayoría de camisetas mexicanas en la grada. Se trataba de un duelo inédito, ya que Corea del Sur y la República Checa no se habían enfrentado nunca en un Mundial. La contienda era especialmente emotiva para el combinado europeo, que no pisaba una Copa del Mundo desde el año 2006.

Corea del Sur fue superior de principio a fin, pero sufrió para llevarse los tres puntos. El cuadro asiático se sacudió los nervios del debut en los primeros diez minutos y, pese a no crear grandes ocasiones, maniató al combinado de Miroslav Koubek durante el primer acto.

La primera parte mostró a una Corea muy activa, queriendo el balón en todo momento y buscando a los hombres de mayor calidad: Heung-Min Son y Kang-in Lee. Los dos atacantes son dos de los futbolistas más diferenciales del conjunto asiático y a ellos se agarra el combinado surcoreano para llegar lo más lejos posible en este Mundial.

Tras un aviso de Son con un disparo que repelió la defensa checa, Kang-in Lee probó a Kovar con un zurdazo desde fuera del área que obligó al meta a emplearse a fondo.

La República Checa trató de reaccionar al primer arreón surcoreano, pero sin éxito. Su centro del campo no conseguía conectar con su artillero, Patrick Schick, y la amenaza ofensiva checa brillaba por su ausencia.

Tras unos minutos de impasse, apareció la calidad de Son. El capitán surcoreano tiene casi 34 años y ya luce lejos de la élite (juega en Los Angeles FC), pero continúa mostrando detalles de lo que fue: un jugador de clase mundial.

El delantero realizó dos jugadas casi calcadas. En la primera, dejó fuera de juego a su defensor con una finta deliciosa, pero su disparo con la pierna izquierda se fue fuera por poco en el 38’. Un minuto después, el ‘7’ repitió fórmula, pero en esta ocasión no consiguió conectar limpiamente el remate tras una pared con Lee Tae-Seok.

Krejci golpea primero, pero Corea llega a tiempo

El inicio del segundo acto fue una prolongación del primero. Corea era dominadora del juego y de las ocasiones, pero continuaba sin acertar ante un Kovar que parecía hacerse más grande a cada minuto.

El meta realizó dos milagros nada más salir de vestuarios. El primero fue una doble parada a Hwang y Lee Jae-Sung y el segundo, una intervención espectacular tras un intento de vaselina de Son tras una jugada de orfebrería del elenco asiático.

Corea intimidaba ante una indolente República Checa, incapaz de amenazar la portería de Kim Seung-Gyu durante prácticamente una hora. Y digo prácticamente, porque cuando rondaba el minuto 60, el cuadro checo encontró el tanto de la manera más inesperada en una cita de estas características, donde todo está analizado al milímetro.

Como si de una jugada de patio de recreo se tratase, Coufal puso un balón a la olla en un saque de banda. El envío fue tan preciso y potente que rondó el área pequeña. Por allí apareció Krejčí para conectar un cabezazo imponente que se coló en la portería rival para marcar el primer gol checo en un Mundial tras veinte años de sequía.

Con nada y menos, la República Checa estaba por delante, pero Corea del Sur no le perdió la cara al choque. Siguió maniatando la posesión y esperando pacientemente la oportunidad. En el minuto 67’, Kang-In Lee se inventó un pase de fantasía para Hwang In-Beom, que imaginó una definición que nadie vio venir. El centrocampista se plantó en el área y tumbó con un recorte a Hranac y Kovar para picarla a placer y poner las tablas. Una auténtica obra de arte que será, a buen seguro, uno de los goles de este Mundial.

Con información Agencias.-

Roelsi Gudiño
Roelsi Gudiño
Periodista, Productora Audiovisual, Fotográfa, Marketing Digital, Creador Digital
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