El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este martes sus críticas contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, debido a la persistente ofensiva militar en el Líbano. Durante su intervención en la cumbre del G7 celebrada en Francia, el mandatario estadounidense cuestionó abiertamente la estrategia de Israel contra el movimiento Hezbolá, advirtiendo que la intensidad de los ataques está provocando un número inaceptable de víctimas civiles.
Trump fue contundente al calificar como desproporcionada la destrucción de infraestructura residencial en la búsqueda de objetivos específicos. Asimismo, subrayó que las operaciones militares se han prolongado demasiado y que el impacto sobre la población civil resulta contraproducente. Ante los medios de comunicación, el presidente estadounidense sugirió una alternativa radical para el manejo de la seguridad en la zona: propuso que el gobierno de Siria asuma un rol más activo en la contención de Hezbolá, argumentando que Damasco podría gestionar el conflicto con un menor nivel de destrucción.
Este distanciamiento público surge en un momento crucial para la diplomacia regional. Mientras Washington trabaja a contrarreloj para finalizar un histórico acuerdo de paz con Irán cuya firma está prevista para este viernes en Suiza, las recientes incursiones israelíes en el sur de Beirut amenazan con descarrilar los avances logrados.
Teherán ha condicionado la firma de cualquier pacto definitivo al cese inmediato de las hostilidades israelíes y al retiro de las tropas del sur del Líbano. Esta exigencia mantiene en vilo las negociaciones, ya que el gobierno de Netanyahu asegura que sus fuerzas permanecerán en territorio libanés mientras sea necesario.
A pesar de la evidente tensión, el presidente Trump reiteró que Estados Unidos mantiene intacto su compromiso histórico con la seguridad de Israel. No obstante, lanzó una advertencia directa al primer ministro israelí sobre la necesidad de actuar con mayor responsabilidad en esta etapa del conflicto.
Esta reprimenda pública se produce tras el severo bombardeo del pasado domingo sobre la capital libanesa, un ataque que Trump calificó firmemente como un «error innecesario» que complica el frágil equilibrio de las negociaciones de paz en Oriente Medio.
Con información de agencias



