En un movimiento que eleva al máximo la tensión geopolítica y amenaza los mercados energéticos globales, Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, una de las arterias marítimas más críticas para el comercio mundial de petróleo. La medida se produce en plena escalada del conflicto entre Israel y Hezbollah en el Líbano, y a solo horas de que comiencen nuevas conversaciones técnicas entre Teherán y Washington en Suiza.
Las autoridades iraníes advirtieron que las negociaciones en las que participan mediadores de Qatar y Pakistán difícilmente registrarán avances si no cesan los ataques en territorio libanés. Pese a la advertencia, una delegación de alto nivel liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, ya se encuentra en Suiza junto a funcionarios del banco central y del sector petrolero.
Por parte de la delegación estadounidense, el vicepresidente JD Vance arribó a Ginebra manifestando optimismo sobre la posibilidad de avanzar tanto en el expediente nuclear como en un eventual alto el fuego en el sur del Líbano.
La respuesta de la Casa Blanca no se hizo esperar. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer peajes al tránsito marítimo por el estrecho si no se alcanza un acuerdo definitivo con Teherán en un plazo de 60 días. A través de sus redes sociales, Trump afirmó que los cobros corresponderían a los «servicios prestados como el Ángel Guardián a los países de Oriente Medio», aunque aclaró que el pacto contempla un periodo inicial libre de tarifas.
Por su parte, el mando militar estadounidense desestimó la efectividad del bloqueo anunciado por Irán:
»Irán no controla el estrecho de Ormuz. El tráfico continúa fluyendo, y las fuerzas estadounidenses vigilan la situación para garantizar que esto siga siendo así», afirmó el capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), detallando que durante la jornada transitaron 55 buques mercantes con más de 17 millones de barriles de petróleo.
Diplomacia bajo la sombra de la violencia en el Líbano
El éxito de la cumbre en Suiza pende de un hilo debido a las exigencias mutuas y la violencia en el terreno:
Condiciones de Teherán: El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baghaei, señaló que si no se respetan los compromisos previos, «el memorando de entendimiento en su conjunto se verá comprometido». Asimismo, una fuente vinculada a Hezbollah aseguró que el estrecho seguirá cerrado hasta que Israel anuncie públicamente un alto el fuego integral.
Postura de Israel: Un portavoz militar israelí indicó que las fuerzas armadas ya han recibido instrucciones políticas para cesar el fuego, aunque aclaró que mantendrán acciones defensivas y responderán firmemente ante cualquier agresión.
Situación humanitaria: Mientras se preparan las mesas de diálogo, la violencia persiste. Ataques israelíes registrados en la región libanesa de Nabatiyeh dejaron al menos 16 muertos, incluidos dos menores de edad, según reportaron agencias estatales.
Esta nueva crisis pone en jaque el frágil entendimiento que Washington y Teherán habían construido recientemente, tras el levantamiento provisional del bloqueo a los puertos iraníes y la autorización de la venta de su crudo. La incertidumbre sobre la seguridad en el estrecho de Ormuz amenaza con desestabilizar nuevamente los precios internacionales del petróleo en un momento clave de la diplomacia global.
Con información de agencias



