Las autoridades en Venezuela han contabilizado 512 réplicas desde el 24 de junio, una cifra que mantiene en estado de alerta a millones de venezolanos que aún no logran recuperar la tranquilidad.
«Tengo casi una semana sin dormir cómodo. Duermo con pantalón y franela; dejo los zapatos en la puerta junto a un bolso con mis medicinas y documentos», confesó un periodista residente en Caracas, cuyo testimonio refleja el clima de tensión que se ha instalado en los hogares del país. La costumbre de dormir vestidos y con todo listo para una evacuación rápida se ha generalizado entre la población, especialmente en las zonas más afectadas.
Los especialistas coinciden en que este movimiento sísmico continuo es un fenómeno esperado tras dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5. El geólogo británico Sam Wimpenny explicó que las réplicas son «terremotos que alivian los cambios de tensión en la corteza terrestre provocados por otro terremoto», y aunque suelen ser de menor magnitud, no dejan de representar un peligro.
Sin embargo, otros expertos como el chileno Daniel Melnick advierten que el término «réplica» no describe completamente el fenómeno, ya que estos aftershocks responden a procesos complejos como la migración de fluidos, la transferencia de esfuerzos o efectos en cascada dentro de la falla, procesos que aún no son comprendidos en su totalidad por la ciencia.
Aunque las réplicas son más débiles que los sismos principales, los especialistas advierten que siguen siendo peligrosas, especialmente para las estructuras que ya han sido dañadas y para los equipos de rescate que trabajan entre los escombros. Una réplica de menor intensidad podría provocar el colapso de edificios ya comprometidos, poniendo en riesgo tanto a los damnificados como a los rescatistas.
Geólogos británicos estiman que, tras un sismo de magnitud 7,5, es posible esperar una réplica de magnitud 6 y varias de magnitud 5 en los años siguientes. Para el caso venezolano, donde el epicentro fue superficial, el Servicio Geológico de Estados Unidos calcula que en las próximas semanas existe un 70% de probabilidad de réplicas de magnitud 5 y casi certeza de movimientos entre 3 y 4.
Los expertos advierten que la actividad sísmica secundaria podría prolongarse durante meses, manteniendo en vilo a las comunidades y complicando las labores de reconstrucción. La recomendación para la población es mantener la calma, pero también la preparación, siguiendo las indicaciones de las autoridades y los organismos de protección civil.
Con información de Globovisión



