El Departamento de Estado de los Estados Unidos respaldó este sábado la decisión de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, de retirar al país sudamericano de la Corte Penal Internacional (CPI), calificando la medida como un paso fundamental dentro de una alianza estratégica para desarticular el tribunal de La Haya.
En un comunicado difundido a través de su cuenta oficial en la red social X, la diplomacia estadounidense dio la bienvenida a la decisión del nuevo Gobierno venezolano y a su disposición para sumarse a los esfuerzos liderados por Washington contra el organismo judicial.
El Departamento de Estado cuestionó con dureza el actuar del tribunal internacional en el caso venezolano, señalando que la CPI mantuvo una investigación sobre Nicolás Maduro desde 2018 «sin resultados», mientras destinaba recursos a perseguir a ciudadanos de países con sistemas judiciales independientes que no se encuentran bajo su jurisdicción.
El Gobierno estadounidense definió el accionar del tribunal como una muestra de:
Extralimitación evidente en sus funciones.
Sesgo político en sus decisiones.
Aplicación selectiva de la ley, concluyendo que la CPI «no es creíble, independiente ni legítima».
El comunicado subrayó que, gracias al liderazgo del presidente Donald Trump y a las acciones de los militares estadounidenses, Maduro responderá ante la justicia estadounidense por los delitos que se le imputan.
Este pronunciamiento se enmarca en el juicio federal en Nueva York contra Nicolás Maduro y Cilia Flores, cuyo inicio está programado para el 1 de junio de 2027 ante el juez Alvin Hellerstein.
Un llamado a la comunidad internacional
Finalmente, el Departamento de Estado extendió su mensaje más allá del ámbito bilateral, instando a todos los Estados partes a retirarse del Estatuto de Roma para poner fin a las operaciones de la corte.
«Es momento de desmantelar la CPI», concluyó el comunicado oficial.
Con información de agencias



